
De la mano de su entonces presidente, Federico Gómez Rubiera, el festival organizado a beneficio de la Santa y Real Casa de la Misericordia decidió rendir «un tributo» a la mujer bilbaína, a la que contempló «como parte sustancial de su argumento». Así que, ni corto ni perezoso, la subió al palco presidencial para que recibiera desde allí el piropo del torero. Cuentan que los diestros no solían tener entonces muchos detalles con el público femenino.
Pero Bilbao rompió una lanza. Covadonga Saiz Bernuy, miembro del Club Taurino, cuenta que las elegidas para «adornar con su distinción y elegancia» el palco presidencial del coso pertenecían «a las familias 'bien' de la sociedad bilbaína». Figuraron Victoria Luisa Allende, Pilar Alonso Allende, Mary Ybarra, Mabel Barandiarán, Carmina Urigüen, Ángeles Delclaux y Quica Laffite.
Dificultades
La iniciativa simbolizó el poder de esta histórica institución que instauró el premio al mejor par de banderillas durante las Corridas Generales de agosto, aún vigente, pero al mismo tiempo las dificultades que ha padecido y que, desgraciadamente, se han acentuado en los últimos tiempos. A finales del pasado año, murió su anterior presidente -José Pérez- y este no podrán celebrar el festival que ha congregado tradicionalmente a los mejores toreros de cada época por falta de respaldo económico y «apoyo institucional».
No obstante, han preparado un ambicioso programa para la última semana de este mes para celebrar su 80 aniversario. Contará con la participación de toreros, ganaderos, catedráticos, músicos y, por supuesto, las que no podían faltar: sus famosas madrinas.










