
El listón de Panisello siempre se sitúa en lo más alto; así que no le faltan preocupaciones. «En 12 años que llevo en el cargo, todavía veo bastantes lagunas. Sobre todo me duele la falta de locales especializados en la formación de niños de entre 6 y 12 años». Una carencia que, por cierto, se acabará colmando por el empeño de Paloma O'Shea: hace dos semanas anunció su interés en abrir un centro infantil con sede en Santander y el apoyo del Gobierno cántabro.
-Paloma O'Shea ya quería que la Escuela de Música Reina Sofía se dedicara exclusivamente a la enseñanza de los más pequeños, ¿no?
-Sí, es cierto. La idea de nuestra directora era tener en España un centro similar a los que existían y siguen existiendo en los países del Este.
-¿Es tan precaria la formación primaria en España?
-Sí, cuando se trata de niños con mucho talento. No se encauza todo el potencial Con una metodología adaptada y profesores de primer nivel, se conseguiría desarrollar el talento musical al máximo. Sin descuidar, por supuesto, la educación general. Ése es uno de los sueños de Paloma O'Shea.
-¿Por qué no se llevó a término el proyecto originario de la Escuela de Música Reina Sofía?
-Bueno, porque se trata de una entidad privada y con niños no se puede ofrecer a los mecenas contrapartidas rápidas y concretas. Un crío es una promesa de futuro La Escuela Superior Reina Sofía, que ya tiene 15 años, cumple con el mismo papel de Musikene en San Sebastián. Es un centro privado de educación superior, nada más.
-¿Admiten a menores de edad?
-Sólo en casos excepcionales. Y no de menos de 13 años.
-¿Qué aconsejaría a unos padres con un niño especialmente talentoso para la música?
-Primero, que no le llamen genio. Eso es algo que sólo se ve con el tiempo. Ser un genio en el mundo de la música exige muchos talentos, no sólo tener buen oído. Hay que tener capacidad para comunicar, ser creativo, estar dotado de muchísima disciplina y saber relacionarse con los compañeros.
-¿Y no recomienda que acudan a un maestro para que el crío reciba clases particulares?
- Sí, por supuesto. Lo ideal sería contar con un maestro que se vuelque en el pequeño. ¿Los grandes maestros se rifan a los críos con talento! En las orquestas conocen a los buenos pedagogos, que pregunten allí. No tendrán problemas para recibir información.






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