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Amarga despedida en casa
El Athletic, con un juego rácano, no crea ocasiones ante un Racing defensivo Necesita ganar en Sevilla y una derrota del Deportivo para alcanzar la Copa Intertoto
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Hay que recordar esta campaña del Athletic con cariño, aunque el equipo se despidiera anoche de San Mamés con una sensación amarga y una deprimente impotencia. Con un equipo compuesto por jóvenes promesas, como Amorebieta, Susaeta, Javi Martínez y Llorente, y un entrenador que ha tomado las riendas del vestuario, el partido ante el Racing se planteaba tanto de entremés delicioso de lo que puede venir en el futuro inmediato como de postre a un ejercicio en el que se ha puesto fin a un declive deportivo que parecía ser terminal.

Sin embargo, el Athletic firmó un pobre partido. Se limitó a protagonizar un ejercicio de entusiasmo y pundonor, pero se olvidó del juego. Lo más curioso de todo es que ante un equipo como el Racing, que se pasó todo el choque agazapado en su área, los rojiblancos sólo firmaron una ocasión de envergadura, un disparo de Susaeta que rozó el poste.

El resultado es malo en la lucha por la Copa Intertoto, aunque se reduzca en un punto la desventaja con respecto al Deportivo, que ahora se encuentra a dos. Eso sí, los gallegos tienen el 'average' a favor. De esta forma, los últimos resquicios de esperanza no se esfuman, aunque las opciones son mínimas. Pasan porque los rojiblancos ganen en el campo de un Sevilla que no se juega nada, pero a la vez porque los coruñeses pierdan en Riazor ante el Villarreal, que también ha bajado la persiana de la temporada.

Al Athletic le costó entrar en el partido. Los primeros minutos dejaron claro cuál de los dos equipos estaba ante una cita histórica: el Racing, que anoche se quedó a un milímetro de agarrar la primera clasificación europea de su historia. Sin presión en el centro, los cántabros movían con facilidad la pelota. Cuando el Athletic parecía condenado de forma irremediable a un partido plano surgió la figura de Susaeta. Con un descaro de los que quitan el hipo, el eibarrés comenzó a protagonizar unos contra uno. En el mejor de ellos, en el minuto 22, su disparo salió rozando el poste de la portería de Toño.

Animados por el arranque de hiperactividad de su compañero, los rojiblancos comprendieron que la mejor forma que tenían de prosperar era mover la pelota de costado a costado. En esta labor, Gurpegui tuvo una enorme influencia. Liberado ya de la tensión de su regreso y con rodaje a cuestas, el navarro jugó de largo su partido más convincente. Poderoso por arriba y rápido al corte, asumió el papel de organizador de un equipo en el que Yeste volvió a verse de nuevo en el banquillo.

La lesión de cuádriceps de Iraola obligó a Caparrós a reconvertirle en lateral derecho en la segunda parte. De esta forma, ya ha sido empleado como central, medio centro y defensa de banda, muchos puestos para un jugador que acaba de regresar; algo que habla muy bien sobre su versatilidad.

Como ya sucedió en la vuelta de la Copa, con un penalti no señalado a Gabilondo, los aficionados que llenaron el campo dieron rienda suelta a su cólera cuando Velasco Carballo convirtió en el minuto 35 un agarrón en el área de Pinillos a Llorente en falta del riojano.

Frustrado en ataque

En la segunda parte, el Athletic se empeñó en poner cerco a la portería del Racing, pero el equipo se sintió radicalmente frustrado, hasta perder la paciencia, por su incapacidad para encontrar el camino hacia la meta de Toño. El Racing no se desmoronó, como le había sucedido en otros partidos de este sprint final de Liga al que ha llegado desfondado. Con la meta de la UEFA a un milímetro, los santanderinos se llevaron lo que vinieron a buscar, un empate que les puede permitir resolver su clasificación europea en la última jornada en El Sardinero ante Osasuna.

Con la lesión de Iraola, Muñoz apareció como medio centro. Es un jugador curtido, pero nunca pudo poner la velocidad que precisaba la construcción. El último recurso que le quedó a Caparrós fue tirar de Yeste en los últimos minutos. El basauritarra pierde peso en este colectivo. De imprescindible, a tercer cambio del equipo. Su enfrentamiento en Lezama hace una semana con el entrenador le pasa factura. El jugador se quejó de que le dolía el tobillo y el técnico le replicó entonces que se ejercitaba andando. La respuesta desde ese momento ha sido más dura. Yeste no ha vuelto a ser titular. Al jugador se le ve irritado por su situación.

No hay más que analizar lo sucedido al final del partido, cuando fue a buscar la expulsión. Velasco Carballo había pitado el final del encuentro y Yeste se dirigió hacia el colegiado a recriminarle de malos modos una situación tan absurda como que no dejara a Del Horno sacar de banda. El árbitro replicó con una amarilla, pero el zurdo siguió erre que erre hasta que vio la roja. No es la primera reacción de este tipo del basauritarra cuando las cosas le van mal. Algo parecido hizo esta misma campaña en la visita a Osasuna. Esta tangana afeó el final y evitó además que los hinchas rojiblancos despidieran al equipo como se merecía, con gratitud y respeto. 0 0

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