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En bici desde el 'híper'
Medio millar de cicloturistas rindieron homenaje a Mikel Artetxe en la XI Clásica Fernando Astorki
12.05.08 -

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En bici desde el 'híper'
SALIDA. Arsenio González, Mikel Artetxe, Roberto Laiseka y Fernando Astorki, en Forum-Artea. / FOTOS: JORDI ALEMANY
El cicloturismo abrió el centro comercial Forum-Artea en domingo. Temprano. A las nueve y media partieron desde allí los 500 participantes -es el límite permitido de la inscripción- de la XI Clásica Fernando Astorki, patrocinada por EL CORREO. Entre tres y cuatro horas después alcanzarían la meta. En total, 95 kilómetros por Morga, Rigoitia, Andraka y Unbe. Antes del banderazo, la organización de la prueba (sociedad ciclista Txori-erri) compuso un homenaje para el mejor ciclista salido de su cantera: Mikel Artetxe, profesional con el Euskaltel-Euskadi, Tres Molinos Resort y Fuerteventura, donde se retiró al final de la pasada temporada. A su lado estaba uno de sus inseparables, Roberto Laiseka. También el ex profesional Arsenio González, el ciclista del Caisse d'Epargne David López y un dúo del Euskaltel-Euskadi, Igor Antón, muy recuperado de su lesión, y Rubén Pérez.

El cicloturismo tiene dos velocidades: unos compiten; otros salen simplemente para terminar la prueba. Hay espacio para las dos especies de aficionados. Tras el inicio neutralizado desde Leioa hasta Larrabetzu, el alto de Morga descorchó la marcha. Había pique por delante. Laiseka -vestido del Discovery Channel- y Arsenio, entre otros, adelgazaron el grupo. Apenas una treintena. David López se les pegó. «Sube como si nada, con el molinillo», comentó uno de los participantes. «Hombre, es profesional», le respondieron. David López silbaba y los demás jadeaban. Normal. En la cuesta de Rigoitia, ya sólo una docena de dorsales abría la carrera. Selección natural.

Eso sí, los profesionales se pararon luego en el avituallamiento de Larrauri. Paz. En cambio, muchos cicloturistas ni se apearon. Espíritu competitivo. «Ya comeremos en la meta». Una barrita energética, un trago y a darle. Por Maruri hacia Andraka. Para entonces, la Clásica Astorki ya estaba bien parcelada en grupos. Cada uno en el suyo. Es lo bueno de estas pruebas: hay vagones para todos. Fernando Astorki, por cierto, iba camino del hospital de Cruces. Otra vez como médico ciclista, como durante tres décadas en la Vuelta a España. Uno de los ciclistas había reunido toda la mala suerte del día. En el descenso desde Rigoitia hacia las canteras, se pegó contra un bache. Es un tramo de asfalto acribillado por los camiones.

Para cuando Astorki llegó a la meta, al polideportivo de Leioa, los primeros ya tomaban refrescos y recogían sus regalos. Para todos lo mismo. El cicloturismo es una fiesta. Como la Clásica Astorki una mañana de mayo al año. Ayer, además, se acordó de Mikel Artetxe, antes ciclista y hoy cicloturista.
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