
CLASIFICACIONES
En Agrigento está el valle de los templos. Viaje hacia la antigua Grecia. Es la Italia pobre, anclada a la sombra de la mafia. La Italia de siempre. Así fue también la etapa. El Giro no improvisa. Deja una fuga (el suizo Loosli y el francés Roy) y se olvida de ella hasta los últimos kilómetros. Sicilia es una arruga. Venga a subir. El dúo no tenía opción, y menos cuando se enfadaron. Si tú no tiras, yo tampoco. El lema de su sentencia. Bajo el suelo de Agrigento duermen las catacumbas. Allí acabaron Loosli y Roy. Quedaba lo mejor, los 15 kilómetros a través del valle de los templos.
El LPR de Di Luca pilotó la marcha. Era un final a la italiana. Hacia arriba. En el mismo circuito mundialista que vio en 1994 la victoria de Leblanc sobre Chiapucci. Afrenta a Italia. La cuesta ordenó el Giro. Savoldelli protegía a Di Luca; Piepoli a Ricco, la apuesta del Saunier Duval; Schumacher a Rebellin (Gerolsteiner). Al lado, el baile de Contador. La sonrisa trágica del esfuerzo. «No estoy en forma. En la contrarreloj lo pasé mal». Ya. Aun así, allí estaba. A rueda de Di Luca y de Bettini, que explotó cuando Joaquín Rodríguez (Caisse d'Epargne) acobardó a todos con su ataque a falta de kilómetro y medio. Largo. Ambicioso. Y atinado si como protector de Di Luca no hubiera estado Savoldelli. Un doble ganador del Giro que trabaja para el último vencedor de esta carrera.
A 300 metros, el campeón de España dejó de contar. Agrigento no será suya. De aquí es Luigi Pirandello, Nobel de Literatura (1934). Novelista, dramaturgo y autor de frases como ésta: 'Los hechos son como los sacos. Si están vacíos no pueden tenerse en pie'. De Ricco habla toda Italia. Le llaman 'killer'. También 'cobra'. Es un descarado. Ya se ha enfadado con medio pelotón. Soberbio. «Puedo ser mejor que Bettini en las clásicas y que Contador en el Tour», asegura. Gallo. 'El pequeño Pantani', le dicen. Su director, Matxin, usa una jerga más local: «Es un cabrón». Un bicho que sólo corre para ganar. Por eso, Italia le espera. El 2007 ganó la etapa de las Tres Cimas de Lavaredo. Empezó a llenar el saco. Ya no es sólo palabra de fanfarrón. Hechos. Victorias. Ayer llegó la segunda.
Ni Di Luca, ni Rebellin, ni Pellizotti -sobrepasó por sólo un segundo a Vandevelde en el liderato- sortearon su mordedura. A diez segundos llegó Garate. Y Contador. Con Menchov. Los dos saben ahora cómo es el Giro que dicen llano. Hostil. Un templo para los italianos. Es su casa. Hoy, la carrera sigue en Sicilia. Va de Catania a Milazzo: 221 kilómetros que buscan el sprint. El primer día para Koldo Fernández de Larrea.






