
El barco, un prototipo de Rolf Vrolijk, ha sido construído en el tiempo récord de tres meses y medio en las instalaciones del 'Desafío Español' en Valencia por el equipo de desafiantes españoles a la Copa América, reconvertidos en carpinteros de ribera de materiales sintéticos, composites y carbono. El interminable contencioso que enfrenta en los tribunales a Ernesto Bertarelli ('Alinghi') y a Larry Ellison, el potentado que arma el 'Oracle', ha llevado a los sindicatos a reciclarse para no perder el tono competitivo ni el apoyo de sus espónsores.
En la base española los antiguos hangares y la velería han acogido hornos para cocer el casco, la cubierta y los mamparos del velero. El palo (24 m.) ha llegado de King Marine, en Argentina. «Han sido tres meses y medio parando sólo una hora para comer. Un esfuerzo tremendo. Nadie creía que lo íbamos a conseguir», resumía el gaditano Pablo Rosano. «Lo más importante del 'Desafío Español' es un equipo humano irremplazable. Si hubiera que empezar de cero a preparar un sindicato tiraríamos toda esa experiencia por tierra. Compitiendo en TP 52 mantenemos el núcleo del equipo», explica Miguel Jáuregui, navegante vizcaíno y capitán del 'Desafío Español'. Un equipo de 17 personas bajo la dirección de Pablo Rosano, Gonzalo Ruiz y Cristóbal Piris, han invertido miles de horas para llegar a tiempo a la cita. La primera regata se disputa esta semana en Alicante. En junio, los TP 52 estarán en Marsella.
Todos en la clase
Al igual que el 'Desafío', otros sindicatos de Copa América han decidido desembarcar en la potente clase TP 52. Así, en el 'Quantum' americano hay neozelandeses como Terry Hutchinson, táctico del 'Team New Zealand'. Los italianos del 'Mascalzone' navegan en el Mutua Madrileña, los de 'Alinghi' en el 'Artemis', los alemanes en el 'Platoon' y más neozelandeses (el poder kiwi da para formar varias tripulaciones) se encuadran en el 'Mean Machine'. 'Oracle' también está poniendo a punto un TP 52. Así que la batalla promete ser muy interesante.
El mismo día de la botadura, los integrantes del 'Desafío' salieron a entrenar. No hay tiempo que perder para afinar y poner a punto un barco que alcanza casi los 9 nudos en ceñida y supera los 25 «bajando olas» en las empopadas. Una docena de tripulantes bajo las órdenes del exigente Paul Cayard, un mito de la Copa América (en su palmarés resalta su victoria en la Louis Vuitton del 92 como skipper de 'Il Moro di Venezia'), subieron al barco.
Para ayudar en las mediciones contaron con el 'Quantum' como sparring. Navegando emparejados, el 'Desafío' corrigió pequeños detalles: tensión en los obenques, reglajes, forma del palo... De vez en cuando, Cayard dejaba la caña en manos del táctico neozelandés John Cutler y apoyaba la cara en el mástil, calibrando su aspecto. O dejaba pasar sus ojos expertos por la mayor, para ver cómo pintaba la vela.
Fotos a la vela
El velero navega como un mecanismo perfectamente engrasado, capaz de alcanzar en ceñida (contra el viento) 8,6 nudos con poco más de 9 nudos de viento real. O lo que es lo mismo anda tan rápido como el aire. En la base del palo, cinco registros muestran los datos en tiempo real: velocidad, target (velocidad teórica óptima a la que debería andar el barco en esas condiciones de viento y mar), rumbo al viento (ángulo de ceñida), rumbo del barco y velocidad real del viento. Cutler fotografía las formas de las velas en los distintos rumbos, su embolsamiento, su alunamiento. Cada detalle cuenta. Y son miles.
Más tarde llegó el tiempo de probar las velas con rumbos portantes y de comer (cocido de garbanzos, yogures, plátano y avellanas) bajo la brisa valenciana. «Ajustamos sistemas y estructuras. Se trata de perfeccionar la velocidad y de sincronizar a la tripulación», resumía la jornada Miguel Jáuregui.
El Real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club, desafiante confeso en Copa América, tiene a su velero más veloz tragando millas en el Mediterráneo mientras las disputas entre abogados y las interpretaciones del antiguo reglamento de la Copa consumen de impaciencia a los aficionados a la vela. La competición valenciana se ha desinflado. «El futuro de la Copa América -explica Miguel Jáuregui- pasa ahora por un reglamento moderno y nuevo, por un arbitraje deportivo e independiente de los tribunales civiles». Entre tanto, la batalla entre tripulaciones continúa. Las armas se llaman TP 52.
j.mendez@diario-elcorreo.com





