
El veterano diplomático vive en el barrio de Achrafie y desde allí sigue esta crisis que «nos ha puesto a las puertas de la guerra civil. Hezbolá ha roto una de sus normas. Hasta ahora mantenía que sólo lucharía frente a Israel, pero ahora lo ha hecho contra libaneses. Los radicales han iniciado la guerra, la guerra civil».
Jubilado de la política internacional, Arab critica la actitud del Ejército porque «la imparcialidad tiene sus límites cuando la ley y orden están en juego» y confiesa que «al mirar a Siniora me acuerdo de Salvador Allende. Pero sin duda el hombre más fuerte del país es Hassan Nasrallah -el líder del partido-guerrilla fundamentalista- y quiere un cambio en la política exterior, su deseo es que Líbano deje de mirar a Occidente y se fije en Irán y Siria; ésa es la clave».







