Las fuerzas gubernamentales sudanesas se enzarzaron el sábado en Omdurman en combates contra los rebeldes islamistas del Movimiento por la Justicia y la Igualdad (JEM), el grupo militar más importante de la provincia occidental de Darfur. Los rebeldes habían asegurado que se encaminaban hacia la capital tras haberse apoderado de una base aérea.
Sin embargo, el Gobierno sudanés manifestó que había frustrado la operación y acusó a su vecino Chad de estar detrás de la ofensiva con el objetivo de «desestabilizar» Sudán.
«Tenemos pruebas de que hubo contactos entre los rebeldes y el Gobierno de Chad, así como con su Embajada en Jartum. Hemos decidido romper las relaciones diplomáticas», afirmó Alí Yussef, alto responsable del ministerio de Exteriores.
Mientras, el Ejecutivo de Yamena lamentó la decisión sudanesa y negó cualquier implicación en los combates registrados. «Expresamos nuestra sorpresa ante una medida que cuando menos nos parece precipitada», señaló un portavoz del Gobierno chadiano.
Más adelante indicó que «hacemos un llamamiento a las autoridades sudanesas y a los países amigos para que respeten las normas diplomáticas internacionales vinculadas con la seguridad de los funcionarios chadianos».








