
Entre los presentes había expectación por comprobar cómo se desenvolvía la nueva ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, en el que fue su primer acto oficial como miembro del Ejecutivo. Vestida con una chaqueta sahariana de color gris, pantalones a juego y un gran pañuelo azul anudado al cuello, no dejó de sonreir desde el momento en que pisó la tarima para saludar al público.
Cuando se dirigía a ocupar su asiento, frente al estrado, fue saludada por el alcalde de Ermua, Carlos Totorika, así como por el primer edil de San Sebastián, Odón Elorza, con quien mantiene una gran amistad y se fundió en un efusivo abrazo. La ministra ha sido la última acreedora del 'Tambor de Oro' de la capital guipuzcoana, el pasado mes de enero. Garmendia siguió los discursos flanqueada por el presidente de Andalucía, Manuel Chaves, y el secretario de Organización del PSE, Rodolfo Ares. Durante su alocución, el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, reiteró la trascendencia que durante toda la legislatura tendrá la cartera de Ciencia e Innovación, la de la ministra vasca.
La amplia lista de dirigentes socialistas que asistieron a la Fiesta de la Rosa estaba compuesta, entre otros, por el presidente del Senado, Javier Rojo; el portavoz parlamentario José Antonio Alonso; los presidentes de Cataluña y Galicia, José Montilla y Emilio Pérez Touriño, respectivamente; el secretario de Organización del PSOE, José Blanco; el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho; la titular de Vivienda, Beatriz Corredor, así como el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que recibió la mayor ovación de la mañana.
En memoria de Isaías
Tampoco faltaron simpatizantes. Narciso e Iciar cogieron el metro en la parada de Indautxu para ir al BEC. A ella, Zapatero le parece una «buena persona» que «ha arreglado cosas». En Navidades le envían felicitaciones «y siempre nos contesta», aseguró. El lehendakari, según confesó, también le causa «buena impresión».
María Rebollo, simpatizante socialista del barrio bilbaíno de Otxarkoaga y asidua a estos actos, justificó sus deseos de que Patxi López gane las elecciones autonómicas «para que nos suba la pensión y conocer otra cosa diferente para poder comparar».
Una batukada amenizó la espera a los congregados, que también tuvieron ocasión de disfrutar de los sones de la txalaparta. La entrada de los protagonistas del evento, el líder de los socialistas vascos, Patxi López, y José Luis Rodríguez Zapatero, fue saludada por un aurresku de honor. López arrancó su alocución en euskera, mientras que Zapatero demostró sus dotes de conferenciante, con una extensa disertación de memoria.
El recuerdo del ex edil socialista de Mondragón asesinado por ETA Isaías Carrasco, representado por su hija Sandra y por su mujer, sobrevoló durante todo el acto y estuvo presente en los discursos de todos los oradores. Como colofón, se celebró la tradicional comida popular, a la que estaban apuntadas alrededor de ocho mil personas, a razón de 15 euros el plato. El menú quedó conformado por patatas con costilla, pollo con ensalada, repostería, café y copa. Zapatero prometió volver la próxima edición y saludar al nuevo lehendakari: «Patxi López».








