
De la Vega, que en un principio pensó que las mujeres eran hijas del hombre que se encarga de la empresa en el lugar, afirmó sentirse «horrorizada» tras conocer que en realidad eran sus tres esposas. Después de visitar las instalaciones del centro, en el que trabajan unas 200 mujeres nigerinas seleccionando las chufas que llegan hasta la capital nigerina desde sus diferentes lugares de cultivo en Níger, Burkina Faso y Mali, el empresario español expresó a De la Vega el deseo de su «hombre de confianza» de posar para una foto junto a ella con sus tres mujeres y algunos de sus 18 hijos, a lo que la presidenta preguntó si realmente eran sus esposas.







