
Normalmente, este tipo de reyertas suceden de madrugada, pero, al parecer, los protagonistas se habían quedado allí después de pasar la noche de local en local. El primer enfrentamiento se produjo entre un joven de nacionalidad dominicana y un marroquí. Ambos se enzarzaron en una discusión en la que terminaron usando como armas una navaja y botellines de cerveza rotos. Después se unieron a la refriega otras personas, que también resultaron heridas.
En total, seis personas fueron asistidas por sanitarios de al menos dos ambulancias, afectados por cortes y contusiones. Tres de los implicados, dos sudamericanos y un magrebí, fueron detenidos por la Policía Municipal de Bilbao acusados de la agresión, mientras que otros dos, también con heridas, salieron corriendo antes de que apareciera la Policía.
«Cuando me asomé a la puerta, vi a cuatro o cinco chicos enredados, peleándose. Una chica sangraba de una herida en la frente». Una camarera de un establecimiento próximo al 'Xake' cerró las puertas cuando un cliente le avisó de que «se estaban pegando». La mujer contó después hasta diez coches-patrulla. Una primera pareja de la guardia urbana pidió refuerzos al comprobar que se trataba de una riña tumultuaria. También acudieron furgonetas de la Ertzaintza. «La pelea fue muy fea, uno de ellos estaba bañado en sangre», describió la empleada, también latina, de un locutorio ubicado en la misma calle. Operarios de Obras Públicas del Ayuntamiento bilbaíno eliminaron con una manguera y agua los restos de sangre que quedaron en el suelo y hasta en las paredes.
No es la primera vez que se producen altercados en este pequeño local, que dispone de un sótano, abierto también al público desde hace cerca de un año. Según algunos vecinos, quejosos por «el jaleo diario», el establecimiento está abierto «las 24 horas, como las funerarias» y atrae a «gente rara». Todos coinciden en atribuir la trifulca al «alcohol».
La dueña del bar, que abrió la persiana ayer a las seis menos cuarto de la tarde, mientras algunos clientes esperaban ya en coches en el exterior, dice que el incidente «se montó en diez minutos». La mujer, que asegura que el local había abierto a las nueve menos veinte de la mañana y no durante toda la noche como dicen algunos residentes, precisa que quienes iniciaron la refriegan «venían ya borrachos».




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