
¿Qué impacto tendrá esto en los vertederos vizcaínos? A falta de definir los detalles, que se concretarán en un convenio de colaboración, las cifras apuntan a que no será desdeñable. Igorre y Jata no son tan grandes como Artigas, el depósito del Ayuntamiento de Bilbao. Entre los dos ocupan 12,6 hectáreas y en 2007 recibieron 55.000 toneladas de basura. Esto supone que el 'trasvase' -cifrado en 25.000 toneladas al año- aumentará hasta en un 45% la cantidad de desechos que llegan a ambos recintos. Algo que no compromete su capacidad, pero sí recortará su vida útil.
Igorre, el emplazamiento que por proximidad tratará probablemente la mayor cantidad de residuos, tiene espacio libre para 244.000 toneladas. Al ritmo previsto de 25.000 al año, le quedaría cerca de una década. Falta por ver cómo se acomoda en el calendario la carga de los camiones que lleguen desde Guipúzcoa. Si, por ejemplo, trajeran 15.000 toneladas -se pagarán 65 euros por cada una, lo mismo que abonan los ayuntamientos- el horizonte se reduciría a seis años. El depósito de Jata es más joven. Todavía puede albergar 458.000 toneladas de desperdicios, lo que, con 20.000 al año, le otorga una vida útil de casi 23 años. Si se añadieran, siguiendo el mismo ejemplo, otras 10.000, bajarían a quince.
Cierre de superficies
Son cifras meramente orientativas porque todavía no se ha decidido el reparto de las bolsas de basura. Tampoco se han cuantificado los residuos voluminosos que irán a parar a Ortuella, aunque será una parte minoritaria. El Departamento de Medio Ambiente asegura que la colaboración con el territorio vecino no supondrá un trastorno para el actual sistema de gestión, que cada vez descansa menos en los vertederos. De hecho, para la Diputación son «la última opción» entre los sistemas de tratamiento. Estos recintos ya sólo reciben el 30% de los residuos que generan los vizcaínos, frente al 36% que va a la recogida selectiva y el 34% que se incinera.
Esta tendencia general también se refleja a pequeña escala. En Jata, la entrada de desechos se ha reducido un 36% en el último año. También se van recuperando superficies. Este año se clausurarán 10.000 metros cuadrados, y otros 8.500 en Igorre. Las instalaciones han incorporado otras mejoras -ambas generan energía eléctrica a partir del biogas- y están tramitando la autorización ambiental integrada que concede el Gobierno vasco. El objetivo es que para 2016 ningún residuo vaya a parar a un vertedero sin haber recibido un tratamiento previo. Para ello se pondrá en marcha, además de la segunda línea de Zabalgarbi, una planta de pretratamiento mecánico biológico en Artigas que reducirá a la mitad el volumen de la basura. Ambas instalaciones estarán operativas en 2012, según las previsiones.














