La narración del partido sonará diferente el viernes en la cadena RAC1. Si Xavi López juega, el tono crecerá en matices en la voz de referencia de dicha emisora. Claro, se trata de su hermano, Damián, con el que ha compartido muchas horas de periodismo deportivo. Recuerda el base, por ejemplo, cuando su hermano comenzaba y cubría los partidos del Badalona y él le ayudaba a tirar cable hasta ras de campo. Por eso siente una especial simpatía por los que llevan la información deportiva al público. Sus pasos no irán por ahí. No lo tiene claro, pero su titulación en Educación Física podría influir decisivamente en su elección.
-¿Qué partido guarda como mejor recuerdo?
-Uno en el campeonato de España Junior con el Joventut. Para pasar a semifinales teníamos que ganar por 11 puntos al Real Madrid y le acabamos venciendo por 23.
-¿Cuál ha sido la derrota que más le ha dolido?
-Mi último partido de universidad en Point Loma contra Concordia, equipo que acabó jugando la final del Torneo nacional. Me dolió por lo que suponía, el final de una época maravillosa de mi vida.
-Un compañero con el que haya sentido especial afinidad.
-Mario Fernández, el base del Gran Canaria. Hemos coincidido en equipos y selecciones desde pequeños.
-¿Qué jugador le ha impactado más al medirse con él?
-Raúl López. Me asombra lo que es capaz de hacer. Me encanta cómo juega y dirige al equipo.
-¿Qué rincón de Bilbao o Vizcaya le ha cautivado?
-Me gusta mucho coger el funicular de Artxanda y gozar desde arriba de las vistas de Bilbao.
-¿Cómo imagina a Xavi López cuando acabe su carrera como jugador de baloncesto?
-Haciendo algo que me apasione. Puede estar relacionado con el baloncesto o con algo que aún me quede por descubrir.
-¿Cuántos tatuajes lleva?
-Ninguno.
-Decántese por una ciudad para vivir.
-Sería una mezcla entre Barcelona y San Diego.
-¿Es maniático?
-Para nada. No soy nada supersticioso.