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Cultura

FALCO EN EL GUGGENHEIM
Cearsolo y Vidarte se evitan en el Juzgado

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Cearsolo y Vidarte se evitan en el Juzgado
DE TRAJE. Cearsolo entra a un taxi acompañado por su abogado. / FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ, FERNANDO GÓMEZ, BORJA AGUDO Y JORDI ALEMANY
El director del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, y el autor confeso del desfalco, Roberto Cearsolo, se evitaron ayer en su primera cita judicial tras el descubrimiento del escándalo. En una comparecencia calculada por sus defensas, no se vieron las caras en el Juzgado de Instrucción número 1 de Bilbao, donde declararon por la mañana. Vidarte, como testigo, para ratificar su denuncia contra quien fue su director de Finanzas desde 1997. Cearsolo, para confirmar el robo de medio millón de euros que confesó por carta el 11 de abril.
Vidarte entró y salió por la puerta principal, acompañado por su equipo. De nuevo, con aplomo, pese al cúmulo de explicaciones parlamentarias que ha tenido que dar en los últimos días. Cearsolo lo hizo por 'la puerta de atrás'. Llegó antes de tiempo, a las ocho de la mañana, y accedió por el Juzgado de Guardia, en un intento por evitar a la Prensa. Tras ocho horas, de las que casi dos consumió en su declaración, abandonó el edificio a las cuatro de la tarde, con celeridad. Impertérrito ante la avalancha de flashes y cámaras, cubrió en cuatro zancadas el trecho entre la puerta que custodia la Ertzaintza y el taxi que le aguardaba. Le escoltó en este espinoso camino su abogado, que dejó raudo el escenario en cuanto su cliente entró al coche.
Estoico frente a los objetivos fotográficos, aguardó de brazos cruzados la salida del vehículo. Traje de rayas oscuro, camisa y corbata azul cielo a juego, Cearsolo parecía impecable por fuera. Apurado en el afeitado y con gafas 'Ray-ban' de atrevido diseño, hasta parecía tener buen color. Quizá más delgado que en las fotos que hasta ahora le identificaban como el director financiero del museo. Así se presentó en su primera aparición tras cogerse la baja por depresión el 2 de abril.
Dentro, la jornada se hizo eterna para las tres personas citadas por el juez; el subdirector financiero, Iñaki Dobaran, declaró el primero. Él fue quien, según la versión oficial, descubrió en el despacho de su jefe «indicios» de una «distracción continuada de fondos» de las sociedades Tenedora e Inmobiliaria del museo desde 1998. Y compareció durante unas dos horas como testigo de la parte denunciante. Lo hizo acompañado de la abogada del Guggenheim para el caso, Arantza Estefanía y, como los otros dos, en presencia de los abogados de ambas partes y el fiscal.
Vidarte y Cearsolo esperaban en un ámbito acotado de la audiencia; pero en ningún momento llegaron a verse. Todo estaba preparado para que fuera así, según ha podido saber este periódico. A continuación declaró durante otras dos horas el director del Guggenheim y apoderado de las citadas empresas instrumentales de la Diputación de Vizcaya y el Gobierno vasco. Él fue el único que, al acabar, se paró un momento con los periodistas para confirmar que se había ratificado en todos los extremos de la denuncia. «Sí, en todos», se limitó a decir Vidarte, después de advertir de que prefería no hacer declaraciones.
Confesión por carta
Superadas las dos de la tarde, Cearsolo confirmaba los hechos denunciados, de acuerdo al contenido de la carta de confesión que hizo llegar al museo el 11 de abril a través de su abogado, Javier Beramendi; en ella se autoinculpaba del desfalco por un total de 486.979 euros, al tiempo que adjuntaba un cheque de 251.000 euros y prometía devolver el resto en tres meses -ya ha reintegrado otros 36.000 euros-.
El juez es suplente del titular, Pablo Rafael Ruz, trasladado justo el día anterior a la presentación de la denuncia a la Audiencia Nacional. Tras la declaración, el sustituto no ordenó ayer medida cautelar alguna contra el denunciado.
Arantza Estefanía aclaró que la demanda contra Cearsolo es una «denuncia penal», pero que será el juez quien califique los hechos, después de peritar las pruebas, entre otras «averiguaciones». Entonces decidirá si el caso llega a juicio y el tipo de vía -penal o civil-.
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