Las obras de la nueva biblioteca de Durango han entrado en su recta final. Responsables municipales apuntaron ayer que los trabajos podrían estar listos para finales de año, pero que la inauguración se hará esperar hasta la primavera de 2009 para poder equipar el recinto. El proyecto fusiona el edificio donde antiguamente se ubicaba la biblioteca de Kalebarria con un inmueble en construcción, de cinco plantas, que realzará el contraste entre «lo viejo y lo nuevo» a través de una fachada acristalada interior. El espacio disponible, de alrededor de 1.900 metros cuadrados, casi triplicará el del que ocupa en el Palacio de Garay.
El arquitecto municipal encargado del proyecto, Igor Zorraquín, destacó que la nueva biblioteca aglutina dos estructuras independientes que estarán conectadas por una pasarela de cristal. Una de estas estructuras es el edificio de Kalebarria, datado en el siglo XVIII, y que ha sido rehabilitado ciñéndose fielmente a su configuración original. En su planta baja se habilitará una zona de ocio donde se podrá escuchar música o leer periódicos y revistas, y a la que se tendrá acceso tanto desde Komentu como desde Kalebarria. «Será una especie de callejón por el que se podrá pasar durante el día -por la noche estará cerrado- y eso es algo que pensamos que vendrá bien para animar a la gente a entrar a la biblioteca».
Los servicios que se prestarán desde el nuevo inmueble serán variados. En el sótano se ubicará el Archivo Histórico que actualmente se encuentra en el Museo de Arte e Historia, y para ello se ha reforzado su estructura a fin de que la temperatura y las humedades estén controladas. Este espacio, que podrá dar cabida a 100.000 libros, estará equipado con varios puntos de consulta para que los investigadores puedan realizar su trabajo allí mismo sin que los documentos salgan del edificio.
La planta baja se dedicará a la recepción y un área infantil, mientras que en la primera estarán las salas de lectura y en la segunda, las de audiovisuales y trabajo en grupo. El tercer piso será el más versátil, ya que se construirá con tabiques móviles que adecuarán el espacio a las necesidades de la actividad que se vaya a organizar. De esta manera, podrá acoger desde talleres a conferencias, proyecciones o sesiones de cuentacuentos.
En el transcurso de la visita, Zorraquín también quiso incidir en las posibilidades que ofrecerá la nueva infraestructura. «Tienen capacidad para acoger a más de 300 personas al mismo tiempo, por lo que hay días en los que podrían pasar más de 1.000 personas», destacó. Sobre la fachada acristalada, el arquitecto hizo hincapié en que es un material «moderno» que ofrecerá más luminosidad y que, al mismo tiempo, incrementará el contraste con la piedra del inmueble antiguo. El presupuesto superará los 2,6 millones, de los que 1,1 serán aportados por el Gobierno vasco.