Esconder hachís en la mochila de su hija le puede costar muy caro a un presunto traficante de drogas. El peculiar suceso se produjo el pasado martes en la localidad valenciana de Benetússer. La niña, de seis años, no se percató de que llevaba un cargamento de hachís colgado en su espalda, junto con su bocadillo, lápices y libreta, y entró en el colegio como todos los días.
Cuando abrió la mochila, la menor descubrió ocho tabletas de una sustancia de color marrón de 100 gramos de peso cada una. La pequeña, extrañada por su hallazgo, exclamó: «¡esto no es mío!»; y luego enseñó las pastillas a su profesora. De inmediato, la maestra comunicó los hechos a la dirección del colegio, que avisó a la Policía Local. Un simple vistazo a los paquetes plastificados encendió todas las alarmas en el colegio.
Parecían tabletas de hachís, pero no estaban seguros. Las primeras preguntas surgieron en el centro escolar: ¿quién podría meter un alijo de hachís en una mochila infantil? Para resolver esta cuestión, los agentes no contaron con la colaboración de la directora del centro, que se negó a facilitar datos identificativos de la alumna.
Tras tener conocimiento de la aparición de la droga, la Guardia Civil inició una investigación que culminó con la detención de los padres de la niña, Alberto F.C. y Pilar Z.T., por un delito contra la salud pública. La madre declaró que no sabía nada del asunto. Según la mujer, la tarde anterior estuvo en un parque de Benetússer con sus tres hijos pequeños. Pilar Z.T. manifestó que en la zona se trapichea con sustancias estupefacientes, por lo que alguien pudo colocar el alijo de hachís en la mochila de su hija sin que ella se diera cuenta.
Esta versión no convenció a los investigadores de la Guardia Civil, que arrestaron a la mujer. Su marido fue detenido poco después cuando acudió al colegio para interesarse por el grave incidente. Alberto F.C. también negó cualquier relación con la droga, aunque se acogió a su derecho de no declarar. Tras pasar una noche en un calabozo, el padre de la niña fue puesto ayer a disposición judicial.
El acusado reconoció que consumía hachís, pero afirmó que nunca metería droga en la mochila de su hija. El juez decretó su libertad con cargos tras imputarle un delito contra la salud pública.
«A la hora del recreo»
El hombre tiene numerosos antecedentes policiales por diferentes delitos. Es un viejo conocido de la Guardia Civil. La madre de la niña también tiene un pasado delictivo. La mujer manifestó que el día del hallazgo de la droga sus dos hijas llegaron tarde al colegio porque ella se encontraba enferma. Las niñas entraron en la escuela sobre las once de la mañana, «a la hora del recreo», según confirmó un profesor del centro escolar de Benetússer. Minutos después, la menor abrió su mochila en clase y encontró las ocho tabletas de hachís. Pilar Z.T. fue puesta en libertad tras declarar, aunque en los próximos días podría ser interrogada por el juez que instruye el caso.