Puede que los adolescentes cada vez hablen menos con sus padres, pero los chicos del Instituto Txingudi de Irún seguro que llegaron ayer a casa deseosos de contar lo que había sucedido. Todos menos uno, el desafortunado que sin querer provocó el incidente al rozar con el hombro y descomponer una escultura mientras visitaba con sus compañeros el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Es una de esas cosas que resultan graciosas cuando le suceden a otro pero que a uno, con 16 años, le hacen pasar muy mal rato. Y eso que fueron los reflejos del chico los que evitaron que la pieza llegara al suelo.
Restituida
Mientras el personal del museo recogía la obra 'Jaula para pájaros libres' (1969), de Remigio Mendiburu, el chico sólo conseguía asentir, entre avergonzado y risueño por efecto de los nervios, a la pregunta de si había sido él quien había tirado la obra del desaparecido artista guipuzcoano.
Afortunadamente el incidente no pasó de lo anecdótico y la obra fue restituida poco después en su lugar. Tan sólo se había desencajado el pie de las ramas de avellano que componen la jaula. Los pájaros siguen libres por la exposición 'Artistas Vascos' a la que pertenece la obra y que estará abierta hasta el próximo día 25. El adolescente respirará aliviado al saber que no se ha roto la creación de su paisano, muerto en Barcelona en 1990.
Eso sí, alguna medida habrá que tomar para evitar que un leve roce con el hombro pueda resultar tan peligroso. El saber no ocupa lugar, pero las esculturas sí. La 'Jaula...', esculpida en madera, forma parte de la colección propia del Museo desde 2006, cuando fue adquirida por 90.000 euros.
El grupo Gaur
Nacido en Hondarribia en 1937, Remigio Mendiburu fue en 1966 uno de los miembros fundador es del grupo Gaur de pintores guipuzcoanos y en su obra, la más significativa realizada en madera, se observa una clara influencia de Eduardo Chillida.
Muy marcado por las penurias que le tocó vivir se sentía muy identificado con la naturaleza, trabajando con los materiales de su entorno. Su labor la entendía como el deber de sacar a la luz las formas que existían pero la sociedad no dejaba aflorar. «El arte es más libre que la propia libertad», afirmaba para explicar su continua investigación formal. «Detesto la forma que tiene que tener algo de antemano», decía.