Los precios del gasóleo y la gasolina, impulsados por el imparable alza del crudo, no paran de marcar máximos. Sobre todo en España, un mercado históricamente barato pero que se ha convertido, entre los socios clásicos de la Unión Europea, en el país donde más se están encareciendo. El último Boletín Petrolero de la UE revela que la súper de 95 octanos se ha incrementado un 6,4% en lo que va de año y que el gasoil, el combustible más utilizado y que desde principios de marzo ya está más caro que la sin plomo, lo ha hecho un 12,5%. Llenar ahora un depósito de 55 litros con gasolina supone 65,2 euros, cuatro más que en enero; y 66,9 euros, 7,4 más, si es con gasoil.
Ambos porcentajes de crecimiento son los más elevados de los registrados en las principales economías comunitarias. Es cierto que los precios de la gasolina han crecido más en Lituania o en Estonia y que los del gasóleo de automoción han sufrido incrementos más importantes este año en Holanda -el 15,7%- o en Bélgica -el 14%-, pero en Francia, Reino Unido, Alemania e Italia, es decir, en los países más importantes de la UE, las subidas han sido más moderadas que en España.
Esta peculiaridad constituye una constante histórica. Si en lugar de ver la evolución desde comienzos de año el análisis se retrotrae, se aprecia cómo entre 2004 y 2008 la gasolina de 95 octanos ha subido un 35, 3%, el diésel de automoción un 65,2% y el gasóleo de calefacción ha multiplicado su valor por 2,21. En mayo de 2004 el litro de gasolina costaba en España, de media, 0,876 euros y ahora está en 1,186; y por aquel entonces, el gasóleo de automoción andaba por 0,737 euros y ahora se sitúa en 1,218 euros, un dato a considerar dado que refinar gasóleo es más barato que extraer gasolina del crudo.
Especulación
La única explicación plausible de que el gasoil esté más caro que la gasolina es la componente especulativa en el mecanismo de fijación de precios que utiliza el sector. Los mercados de crudos y refinados constituyen una referencia -entre otras- para la estrategia de precios de las grandes empresas refineras, como lo son también el estado de los almacenamientos, las perspectivas de aprovisionamiento o los programas de mantenimiento de instalaciones.
Otra tiene que ser la causa de esos precios, que no la que determinan los mercados. El último número del 'Oil Market Report' (OMR) aparecido esta semana da cuenta de una palpable contracción de la demanda, consecuencia de los precios desorbitados. Las previsiones, tanto para 2007 como para 2008, han sido revisadas a la baja en 85,8 y 86,8 millones de barriles al día en el conjunto del planeta; y los anuncios de bajo crecimiento económico apuntan a una nueva reducción de la demanda de petróleo para este año en el área de la OCDE, que sería la tercera anual consecutiva. En España, según cifras preliminares, la demanda de crudo cayó en marzo un 5,8% con respecto al mismo mes de 2007 y los descensos de gasóleo y gasolina fueron más importantes: 11,1% y 8,7%.
En esta ceremonia de la confusión, las voces de siempre -las economías desarrolladas y fuertemente dependientes del crudo- están reclamando un aumento de la oferta a la organización de países productores para aligerar las tensiones sobre los precios. El 'OMR' es, sin embargo, claro: «los últimos datos y estimaciones sugieren que los mercados de crudo podrían haber estado en posición excedentaria durante los dos últimos meses, y que continuarían así durante el resto de 2008, en tanto en cuanto la OPEP mantenga su producción en los niveles actuales», afirma.
En resumen, hay petróleo de sobra en el mercado, el euro está por las nubes con respecto al dólar, la demanda se retrae en Europa y en el conjunto de la economía occidental pero los precios siguen subiendo. Y en España más que en los países principales de la UE. No es menos cierto, sin embargo, que pese a ello los carburantes siguen por debajo de la media europea.
El Ecofin, que agrupa a los ministros de finanzas de la Unión, se limita a pedir «transparencia» a los mercados petrolíferos y contención salarial para mantener a raya la inflación.