Había que hacer algo para rendir homenaje a una plantilla que ha proporcionado a la sociedad vizcaína momentos, muchos y duraderos, de felicidad. El reto consistía en sacar de contexto a los jugadores y al técnico del Bilbao Basket. Convertirles en modelos fotográficos para que Bernardo Corral, firmante de cada uno de los reportajes fotográficos editados, captara en toda su dimensión parte de su otra historia, de lo que habitualmente no se sabe de ellos. Esta vez, huir del contexto sí estaba justificado y era la meta definitiva. A caballo entre apetencias personales de los protagonistas y propuestas externas, uno a uno fueron pasando 'por capilla'.
Para que no hubiera rezagados, se decidió que el primero diera ejemplo y corroborara la calidad perseguida. Gracias a Chico Garrastatxu, profesor de la escuela de esgrima Maestro Suñé, Quincy Lewis se transformó en un moderno espadachín con una innata facilidad para el posado. Corrió la voz y las defensas del equipo con la mejor contención del campeonato se vinieron abajo. El Aquarium de San Sebastián se volcó para que Fred Weis se enfrentara a sus miedos, unos escualos que de verdad impresionan. Lo mismo que los responsables del Real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club cediendo sus instalaciones, material y personal para que Pedja Savovic tomara posesión de una boya e Ilic pusiera la banda sonora a esta serie de reportajes como avezado 'DJ'.
Complicidad, como la recibida del Ayuntamiento para facilitar los permisos necesarios para que Javi Salgado se izara a la estatua de Oteiza, frente al consistorio, o la de los responsables del Circo Holiday al dejar jugar a Rancik con un cocodrilo y una pitón. Buena troupe la de Logroño, a cuyo aeropuerto se desplazó Txus Vidorreta para su bautismo cetrero con las aves de Isaac Jimeno. Air Quality puso en el aire al B-52 que emuló Recker -cierto que llegó a pilotar en solitario la avioneta- y Mikel Elejoste se ganó un amigo para toda la vida al cederle a Banic su MG. Todos quedaron tan encantados como Zengotita a su paso por el Spa Lasai. Y todo ello sin el menor problema. Gracias a todos ellos y a quienes han hecho posible un bonito recuerdo de un año mágico. Esa era la idea.