La solidaridad interempresarial, uno de los pilares sobre los que se asienta el sistema cooperativo del Grupo Mondragón, podría empezar a cuestionarse por algunas de las empresas que conforman el conglomerado empresarial.
De hecho, ésta sería una de las razones por las que tanto Irizar, como Ampo, se están planteando desligarse del grupo cooperativo. Las respectivas asambleas adoptarán una decisión a finales de este mes, a propuesta de sus consejos rectores, que han planteado analizar la relación corporativa y jurídica con el Grupo Mondragón y con la división Goikide. Una propuesta que, al parecer, cuenta con el apoyo de la mayoría de los trabajadores.
Ambas cooperativas, constituyeron en 2005, junto con Urola, dicha división en función de su peculiar modelo de gestión, impulsado por Koldo Saratxaga. Un modelo que no ha calado en otras cooperativas de la corporación, y al que ellos se aferran. Algunas fuentes señalan que su promotor ha seguido 'tutelando' el devenir de la empresa tras su abandono hace más de dos años. E incluso podría estar detrás de la decisión de desligarse del grupo.
Pero, además de las diferencias respecto al modelo de gestión, en el trasfondo de este envite que ahora plantean Irizar y Ampo -el consejo rector de Urola todavía no ha adoptado una decisión al respecto-, se encuentran aspectos más profanos, como son las cuestiones laborales y económicas.
Y es que las dificultades que está atravesando Fagor Electrodomésticos con su negocio de frigoríficos le obliga a recolocar a un excedente de trabajadores en otra de las empresas del grupo. Todo apunta a que Irizar sería la empresa elegida para absorber dicho excedente dada su excelente situación empresarial. Sin embargo, estos planes han chocado con los de la empresa carrocera, ya que impediría a los trabajadores eventuales convertirse en fijos.
Reparto de beneficios
Otra de las razones, sería los índices que establece Lagun Aro y que sirven para marcar parte de la retribución salarial de los trabajadores en función de la situación patrimonial y los resultados de cada empresa. El índice oscila entre el límite máximo de 110, en el que se encontraría Irizar, y el mínimo, que es 80. Con estos índices se limitan las retribuciones a los socios cooperativistas, para que no haya grandes diferencias.
Pero además, se podría estar cuestionando también el fondo intercooperativo, por el que las empresas del Grupo Mondragón destinan en torno al 10% de sus beneficios para redistribuirlos como un instrumento de solidaridad entre las cooperativas que atraviesan dificultades.
Fuentes cercanas al Grupo Mondragón recuerdan que las dos cooperativas que ahora están planteando desligarse, se beneficiaron hace años de los instrumentos de solidaridad del Grupo. En concreto, Irizar atravesaba un momento muy crítico en 1991 cuando se hizo cargo de la misma Koldo Saratxaga. La empresa estaba al borde de la quiebra e incluso tuvo que recolocar a parte de sus trabajadores. Ampo y Urola vivieron situaciones similares.
Si las dos cooperativas deciden finalmente desligarse del Grupo Mondragón sería un hecho sin precedentes, ya que la salida de la catalana Ecotecnia hace un año contó con las bendiciones de la corporación.
El Grupo Mondragón no quiere por ahora pronunciarse al respecto.