La Corporación Mondragón ha mantenido contactos al más alto nivel con los responsables de Irizar y Ampo en un intento de que ambas cooperativas reconsideraran su posible salida del grupo vasco. Las gestiones no fructificaron y las dos sociedades decidieron seguir adelante con el proceso, que puede concluir con su abandono definitivo en las próximas semanas.
Según distintas fuentes consultadas por este periódico, las conversaciones se celebraron hace algo más de dos semanas, una vez que la resoluciones adoptadas por los consejos rectores de Irizar -dedicada a la fabricación de autobuses- y Ampo -centrada en la fundición y en la valvulería- fueran trasladadas al consejo general de Mondragón. Aunque ayer el grupo vasco guardó un mutismo total y evitó pronunciarse sobre el asunto, los citados medios explicaron que la gravedad del caso habría llevado a tomar cartas en el asunto a los 'primeros espadas' de la corporación. Así, los contactos fueron liderados por su presidente, José María Aldekoa, y por el presidente de la comisión permanente, Juan María Otaegi, quien también es el máximo responsable de Caja Laboral. Sin embargo, las gestiones no disuadieron a Irizar y Ampo de seguir con el proceso abierto.
Conmoción
La determinación de las dos cooperativas -algo que, según estas fuentes, no ha supuesto una sorpresa pese a que apenas existen precedentes- ha generado una honda conmoción en la corporación, acostumbrada a protagonizar incorporaciones de nuevas sociedades y no a perder firmas, extremo que ha contribuido a extender el prestigio de su modelo . Ahora, la situación provocada supone una carga de profundidad contra ese sistema.
Pese al malestar en el seno de Mondragón, ayer la corporación y las dos cooperativas trataron de dar una imagen de normalidad y consenso. Lo hicieron a través de un comunicado conjunto en el que aseguran que el proceso abierto por los consejos rectores de Irizar y Ampo responde a un mecanismo «coherente con el modelo de libre adhesión de las cooperativas» que prevé expresamente los procesos de entrada y de salida de las firmas de la corporación.
En la nota, Mondragón admite que las dos empresas se asientan en un «modelo de gestión específico, diferente del habitual en MCC». De ahí, que afirme que los consejos rectores de ambas entienden que el desarrollo de esa forma de actuar «puede ser más eficaz a través de una configuración organizativa diferenciada», por lo que plantean la propuesta a las asambleas generales para su análisis.
La nota deja claro, finalmente, que la corporación no intervendrá de ninguna forma en este proceso, «en coherencia con el respeto debido a la libertad y soberanía de las cooperativas».
Los motivos
El modelo al que se refiere la nota hecha pública ayer no es otro que el impulsado en Irizar por su ex director gerente, Koldo Saratxaga -también asesora a Ampo-, basado en un sistema más participativo y menos estructurado.
En numerosos ámbitos existe la percepción de que la determinación de esas sociedades esconde motivos económicos y laborales relacionados con el modelo de solidaridad interempresarial -fondo intercooperativo, recolocación de excedentes- aplicado históricamente por Mondragón. Frente a esa tesis, fuentes cercanas a las dos cooperativas aseguraron que «este proceso no tiene nada que ver con dinero, sino con una filosofía de gestión empresarial»
Ampo será la primera en posicionarse. Celebrará su asamblea el viernes, mientras que el fabricante de autobuses hará lo propio el 29. Urola, que junto con las dos citadas integra la división Goikide, estaría sopesando si les sigue y decide salir de Mondragón. En un principio, parece que se decantaría por seguir en el grupo.