Con apelaciones constantes al diálogo y a la pluralidad de la sociedad vasca, Patxi López compareció ayer rodeado de un centenar de cargos públicos del PSE para «fijar claramente» la posición de su partido tras la reunión mantenida el martes por José Luis Rodríguez Zapatero y Juan José Ibarretxe. Pero, sobre todo, para recalcar que frente a los «viajes al precipicio» que impulsa el lehendakari, los socialistas vascos apuestan por la «transversalidad» y por ahondar en el autogobierno partiendo «de lo que se tiene», es decir, la Constitución y el Estatuto.
Un marco legal de «una capacidad enorme» al que su formación quiere sacar todas sus potencialidades, incluida la celebración de un «referéndum con todas las consecuencias». Una cita que, en todo caso, sería el punto y final a un recorrido «lógico» que consta de tres etapas previas: acuerdo entre vascos, aprobación por el Parlamento de Vitoria y ratificación por las Cortes. O lo que es lo mismo, seguir los pasos que establece la Carta de Gernika para su propia reforma.
Apenas dos días después del encuentro celebrado en La Moncloa, López quiso contestar a los ataques lanzados durante las últimas semanas por el propio lehendakari y los máximos dirigentes nacionalistas. El pasado miércoles, por ejemplo, Iñigo Urkullu acusó a Zapatero de «no querer superar el bloqueo». Frente a estas declaraciones, el líder del PSE optó por una respuesta solemne.
Desechó la habitual rueda de prensa en la sede central del partido para aparecer arropado por la mayor parte de su ejecutiva y de un buen número de cargos públicos en un céntrico hotel bilbaíno. Una puesta en escena destinada a poner en valor las líneas maestras de su estrategia y reforzar su propia candidatura a lehendakari frente a un Ibarretxe que «desde un falso victimismo» juega a la «confrontación» para volver «a los bloques enfrentados» y las «trincheras», en alusión a lo sucedido en 2001.
En contraposición a este escenario, López apostó de forma clara por impulsar los acuerdos «entre diferentes», algo que, en su opinión, es una de las «mejores señas de identidad de los vascos». Para resaltar que el «desencuentro» que ha provocado Ibarretxe en los últimos años es una «excepción», el secretario general de los socialistas también miró al pasado. Recordó la constitución del Consejo General Vasco, la aprobación del Estatuto de Gernika, los gobiernos de coalición, el Pacto de Ajuria Enea o los alcanzados para poner en marcha Osakidetza. Incluso, evocó las relaciones mantenidas por Ramón Rubial con Juan de Ajuriaguerra o la de José Antonio Ardanza con Ramón Jáuregui como ejemplos de «consenso político».
Convivencia
Y para avanzar en esa Euskadi «hecha entre todos», López consideró que hay dos cosas que son «de sentido común». La primera, que el futuro de un país se construye «a partir de lo que se tiene», con los «pies en el suelo». Y en el caso del País Vasco, las «reglas de juego» están contenidas en la Constitución y el Estatuto, este último, un texto que no es un «mero listado de transferencias», sino un marco político que «nos da una capacidad de autogobierno enorme» y que sirve para regular la «convivencia» de los vascos.
Respecto a la segunda premisa imprescindible, López subrayó que la responsabilidad de solucionar los problemas de Euskadi la tienen los propios dirigentes políticos vascos. En este punto, se refirió al encuentro celebrado en La Moncloa este pasado martes. «No hubo portazo, hubo sentido común», sostuvo López, quien insistió en que es necesario un pacto entre vascos «por la convivencia y el autogobierno».
Un consenso que, en su opinión, debe asumir cinco principios: rechazo al terrorismo, deslegitimación de la violencia, respeto a las reglas de juego, acuerdos amplios para la modificación del marco jurídico y construcción de la «nacionalidad vasca» -término basado en la Constitución y el Estatuto- desde la «integración» y «desechando el frentismo y la exclusión».
Lograda esa base mínima que los socialistas defenderían en Madrid «con absoluta firmeza», López aseguró que no tendría inconveniente en celebrar un «referéndum con todas las consecuencias», que diferenció de la «consulta no vinculante» de Ibarretxe. Mientras la propuesta del lehendakari lleva a la «división», la del PSE sería el resultado «lógico» del recorrido que «tenemos que hacer: acuerdo entre vascos, aprobación por el Parlamento, ratificación de las Cortes Generales y refrendo de los ciudadanos».
Convencido de sus posibilidades de ganar las próximas autonómicas -para las que todavía no hay fecha-, López se comprometió a que, si llega a Ajuria Enea, lo primero que hará será convocar a todos los partidos para buscar ese acuerdo entre vascos para garantizar «más bienestar».