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Sociedad

LAS PEORES INUNDACIONES EN 25 AÑOS
El agua se ceba con la margen derecha
Getxo, Sopelana, Erandio, Urduliz y Berango se llevaron la peor parte y sufrieron pérdidas millonarias por los daños en comercios, industrias y viviendas
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Las inundaciones dejaron ayer un rastro dantesco en la margen derecha, con Getxo a la cabeza como el gran perjudicado. Decenas de familias de esa localidad sufrieron las consecuencias de horas y horas de incesante lluvia. Aunque las cifras oficiales hablaban de unos 50 evacuados que la Ertzaintza y la Cruz Roja del Mar rescataron en lancha de sus casas, fueron muchas más las que optaron por salir por su propio pie. El río Gobela y el pantano Bolue se convirtieron en los aliados naturales que desencadenaron unas inundaciones que desbordaron la capacidad de los efectivos policiales, Protección Civil y Bomberos, pese al constante trajín de todos sus efectivos.
A partir de las dos de la madrugada, la tromba de agua desató las alarmas. Toda la vega de Fadura, de Aldapa a Neguri, se convirtió en un lago marrón que anegó las plantas bajas de cerca de una veintena de viviendas, además de garajes de comunidades de vecinos, lonjas y comercios. El agua rozó los dos metros en la media docena de casitas situadas frente al pantano, de donde fue evacuado en zodiak una persona mayor. «Mi familia se ha quedado aislada en casa. Hay que decir que gran parte de la culpa de todo lo ocurrido la tiene el Ayuntamiento. Las orillas del río Gobela están llenas de maleza y el pantano repleto de cañas y porquería. Hay que dragar el río y delimitar el humedal para evitar ese desastre », protestó indignada Pilar Zabala.
La carretera de Avenida de Los Chopos se cerró al tráfico desde la madrugada del domingo, mientras unas 32 familias se quedaron aisladas, sin suministro de agua ni luz, entre los números 53 y 57 de esa calle. Todavía a la hora de cerrar esta edición, seguían en idéntica situación. «¡Aquí no ha aparecido ni Dios. Nadie nos ha dicho nada ni nos ha avisado! Como estaba sin agua y sin luz, me he puesto el traje de baño y he salido para cargar el móvil, porque no me funcionaba ni el teléfono fijo y tengo niños en casa», denunció Francisco Rodríguez.
La indignación se coló, como el agua oscura que reventó las tapas de las alcantarillas, en otros bloques próximos de la calle Salsidu. Entre los números 39 y 57 se quedaron aisladas más de 70 familias. Allí desalojaron a una anciana presa de un ataque de nervios. El agua superó los 120 centímetros cerca de este punto próximo al río. Allí, el peruano Jesús Pareja recordó que «en mi país he visto mucho de esto. Me da pena. Ha habido gente que ha perdido sus pertenencias. A mi sobrino se le ha malogrado el coche», se lamentó.
Muy cerca de él, Joseba Rodríguez miraba atónito su vehículo. No daba crédito a que el agua se hubiese colado hasta cubrir el asiento de su nuevo 'Seat León': «Estoy pagando un coche que no puedo usar y que necesito. Yo lo uso para ir a trabajar. Por eso he tenido que cerrar el bar que tengo. Es que no me puedo mover. ¿Qué hago yo si salgo a las seis de la mañana de casa y vuelvo a las doce de la noche y no hay metro a esas horas?», se preguntaba desesperado este joven. Como su coche quedaron varias decenas de ellos en esta localidad.
Más desesperante era la situación de Marta Uriarte, que también reside en uno de esos bloques cercanos. «Tengo una hija que padece epilepsia. Hemos salido de casa porque se nos ha inundado, y se me ha olvidado sacar la medicación que necesita la niña. He tenido que pedir a SOS Deiak que me la traiga o que me lleven a mí a buscarla». El infierno de Uriarte, como el de sus convecinos, se desató a las 01.30 horas. Cuando vieron que el río subía quisieron poner a salvo sus vehículos, después de dejar durmiendo a su niña en casa de un vecino. «Ha sido increíble, daba miedo, porque en cosa de tres minutos notabas que el agua subía sin parar. ¡Terrible; una sensación fantasmagórica!», apuntó incrédula. Y es que el agua penetró en Getxo hasta el corazón de algunas aulas del Instituto Getxo I, de la ikastola Gobela o del colegio Larrañazubi.
SONDIKA
Aislada por carretera
El rastro de la inundación extendió sus tentáculos hasta Sondika, un pueblo ayer aislado por carretera durante horas, al quedar taponadas la entrada y la salida por el agua. Las bombas de achique trabajaron sin parar en la rotonda de Asua, pero al cierre de esta edición, la situación no había mejorado. Catorce familias tuvieron que ser evacuadas del área rural por la amenaza de inundarse sus caseríos. En el mismo municipio, el polígono industrial de Sangroniz permaneció parado, porque el agua penetró hasta los pabellones. Algo similar sucedió en la zona industrial de Urduliz, donde los trabajadores de Mecaner salieron del turno de noche hacia sus casas por el aviso de la Ertzaintza.
Las millonarias pérdidas no son más que un punto en la debacle padecida durante la madrugada del domingo. Los desprendimientos en numerosas laderas de las carreteras, como la de Unbe -cortada al tráfico todo el día de ayer - y la intensidad de la lluvia convirtieron el corredor de Uribe Costa en un caos en el que se sucedieron las situaciones de peligro. Algunos conductores pararon en los arcenes presa del miedo, porque la lluvia les impedía ver a través del parabrisas. En otros muchos casos, los enormes charcos inutilizaron los motores de otros coches. Mientras, las vías más importantes y las secundarias estaban plagadas de señalizaciones y de conos colocados por la Ertzaintza para advertir de las peligrosas balsas.
Una de las imágenes más curiosas se produjo en Sopelana. La carretera que enlaza las rotondas de salida del corredor de Uribe Costa y la de la calle Gatzarriñe se convirtió en un auténtico río de medio metro de altura. Pasadas las tres de la madrugada, los Bomberos retiraron varios vehículos que obstaculizaban el paso de este tramo.
Mientras en Leioa el agua obligó a cerrar La Avanzada varias horas, Erandio también sufrió las consecuencias. La proximidad de la ría paso factura a una treintena aproximada de comercios y bares. A las lonjas y garajes de las calles Obieta, Jado y Tartanga les ocurrió lo mismo. Roberto Perales se lamentó por los daños sufridos en el negocio de hostelería de Tartanga: «Se ha perdido todo el género que había en la lonja y se han estropeado las máquinas del bar, porque el agua llegó a medio metro de altura».
BILBAO
Alerta en El Arenal
Los bomberos de Bilbao hicieron 27 salidas, la mayoría por achiques en las zonas próximas a la ría y los barrios altos afectados por torrenteras. Mediante megafonía y llamadas al portero automático, los servicios municipales alertaron a los vecinos para que movieran sus coches, y se habilitó el parque de Etxebarria como estacionamiento provisional. Los aparcamientos subterráneos resistieron, aunque en el de El Arenal se activó por primera vez el plan de emergencia con el cierre de las puertas metálicas en la zona de las escaleras peatonales. En Rekalde se desbordaron las arquetas y una tienda de muebles sufrió graves daños. Quizá la imagen más expresiva de la alerta ante la crecida de la ría fue la de los conductores de TCSA que se apresuraron a vaciar las cocheras de la ribera de Deusto y Elorrieta antes de la pleamar.
BASAURI
Residencia desalojada
Un aviso por megafonía alertaba a las cinco de la madrugada a los vecinos de Ariz del inminente desbordamiento del Nervión. Es el barrio más vulnerable deBasauri –hay previsto un proyecto de encauzamiento– y donde ayer se registraron los mayores destrozos: coches que apenas asomaban del agua, lonjas anegadas y cortes de luz. Otros dos puntos críticos: el puente de Artunduaga y la rotonda del Garbigune tuvieron que ser cerrados. Antes de que se inundara un parking dio tiempo a sacar casi 200 vehículos, pero los dueños de las lonjas que se asoman al cauce llegaron tarde. «Guardábamos una moto nueva», se lamentaba José Manuel Pérez.
Aunque no hubo que lamentar daños personales, se evacuó demadrugada una residencia próxima al río que alberga a 14 ancianos. «Hemos visto el agua a dos metros, así que por precaución hemos llamado a las familias», comentaban las responsables. La avería en un transformador dejó sin luz a decenas de vecinos y negocios del barrio. En el bar Xuroi, Almerinda Díaz despachaba en penumbra bebidas calientes y hacía balance de las pérdidas. Amediodía, con poco que ofrecer a la clientela, bajó la persiana.
ETXEBARRI Y GALDAKAO
Desprendimiento en el polígono Leguizamón
Un espectacular desprendimiento de tierras a la entrada del polígono Leguizamón obligó a cortar la N- 634 y a desviar a los conductores por la BI 3717 hacia Bolueta. Esta zona y el barrio de San Antonio resultaron los puntos más afectados en Etxebarri, donde el agua anegó lonjas, tiró un árbol sobre un tendido eléctrico y obligó a cortar hasta media tarde el acceso por El Boquete y el puente de Sabino Arana. Otros dos coches quedaron parcialmente sepultados por un muro de contención y en el polideportivo el barro cubrió la cancha y los vestuarios.
En Galdakao, el Ibaizabal puso ayer en apuros a los vecinos de Zuazo. Aquí, el agua anegó garajes y alcanzó el metro de altura en la calle más próxima al cauce, sepultando algunos coches. El desbordamiento obligó a cortar durante la mayor parte del día los carriles de la N-634 hacia Bilbao. El otro punto afectado fue la N-634 hacia Bilbao. A la altura de Bengoetxe se inundó el paso subterráneo que permite a los peatones cruzar la carretera y el barro dejó impracticable la vía todo el día.
MARGEN IZQUIERDA
Ríos por las calles
La fuerza del chaparrón provocó desprendimientos de tierra en el monte Serantes que afectaron especialmente al barrio de San Juan. Una fisura en el depósito que abastece a este barrio hizo que su contenido se mezclara con el agua del exterior. El Consorcio cortó inme diatamente el suministro, aunque a media tarde lograba restablecerlo parcialmente gracias a una conexión de urgencia con la red del barrio de Mamariga. El Bullón también sufrió la furia de los elementos, ya que las calles «se convirtieron en un río» de madrugada.
En Portugalete, la fuerza del agua derribó un pequeño muro y el agua entro al interior de los inmuebles. El mayor problema se produjo, sin embargo, en la subestación eléctrica del barrio de Urioste de Ortuella, donde un cortocircuito dejó sin luz a los vecinos. El incidente se produjo pasadas las 12.15 horas, según responsables de Iberdrola, tras desbordarse el río Ballonti. El corte también se extendió a Trapagaran, Santurtzi y Sestao.
LAS ENCARTACIONES
Aislados por el agua
El Cadagua no pudo contener las fuertes lluvias de ayer y se desbordó en varios puntos, cortando el paso en la N-636. Las localidades más afectadas volvieron a ser Alonsotegi, donde se instaló el centro de coordinación de los equipos de emergencia, y la localidad de Güeñes, fundamentalmente en el área de Sodupe y La Quadra, que quedó prácticamente aislada por el agua. El río sepultó el puente que une el centro con Pertxeta. Allí los equipos de seguridad evacuaron a una mujer embarazada. Una torrentera causó importantes daños en Arbuio al inundar una fábrica de muebles y alcanzar varios portales.
Por su parte, Güeñes padeció las inundaciones fundamentalmente en Sodupe. Allí los barrios de Iorgi y Eluberri quedaron inundados por más de un metro de agua, en algunos puntos. «Los vecinos están histéricos, porque algunos han visto que sus coches acababan en el río», explicaba Zigor Marcos. La crecida alcanzó varias viviendas que tuvieron que ser evacuados. Cuando el río Herreras recuperó su cauce normal, las calles inundadas se encontraban cubiertas de barro.
CUENCA MINERA
Desmontes y torrenteras
Trapagaran quedó aislado ayer de Barakaldo debido a las fuertes lluvias que desbordaron el río Granada e inundaron varios subterráneos. La crecida también obligó a evacuar viviendas aisladas y alcanzó el barrio de Galindo, que quedó separado del centro. Sus vecinos, sin embargo, se negaron a abandonar sus casas y se quedaron para achicar el agua. La zona alta perdió la luz al mediodía, mientras las carreteras quedaban cortadas por la caída de árboles. «El terreno está arcilloso y está causando desmontes importantes», explicaba Iñaki Zamarripa.
En Ortuella, la población sufrió cortes en el suministro eléctrico entre las 12.10 y las 14.20 horas. Tampoco Muskiz se libró de las inundaciones. «Hacía 30 años que no había una inundación como ésta», aseguraban los vecinos. La policía local y trabajadores del Ayuntamiento formaron los equipos de emergencia. «Hoy hemos venido todos, hasta los que librábamos, para sacar los coches de los garajes», señaló un policía local.
CASTRO URDIALES
Arquetas reventadas
Decenas de chalés ubicados en las pedanías de Ontón, Mioño y Sámano, además de varios pisos, un polideportivo, garajes y locales comerciales del centro quedaron completamente anegados a causa del aguacero que no dio tregua en todo el día. Una empresa de Santullán sufrió daños en sus instalaciones y las alcantarillas del casco histórico reventaron. En total, los bomberos efectuaron doce salidas. En Laredo y Guriezo también se vieron afectadas varios pisos y aparcamientos.
Vocento
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