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LA RIOJA
A nuestra imagen y semejanza
08.06.08 -

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En sus orígenes las marionetas no eran un simple juego, sino algo mucho más trascendental: en las tumbas de los egipcios representaban al propio difunto, al que también se acompañaba de animales, amén de otros útiles que pudiera necesitar en el largo viaje que tenía por delante. La fuerza, el amor, la fertilidad, la salud... todo comprimido como en pequeñas píldoras en esas figuras que les acompañaban en su vida diaria.
En Indonesia, Java y Bali el teatro de marionetas y de sombras fue utilizado para las ceremonias religiosas y en China, donde prosperan especialmente con la Dinastía Tcheou allá por el mil antes de Cristo. Se utilizaron igualmente para la presentación de danzas rituales y cultos religiosos.
Vendrían después títeres más parecidos a los que se crean y se utilizan hoy día. Así, parece ser que los mimos griegos los utilizaban para acompañar sus espectáculos, hasta llegar a convertirse en el espectáculo en sí. Y de Grecia a Roma, donde ya se les dio una dimensión más lúdica y se extendieron por el viejo continente. Las más conocidas actualmente: napolitanas, florentinas y parisinas.
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