«La construcción de una iglesia concentra la esencia de las aspiraciones de todo arquitecto. Es un edificio que reúne como muy pocos funcionalidad y simbolismo. Un espacio sagrado». Estos son algunos de los atractivos que llevaron al estudio IMB a presentarse al concurso del templo de Miribilla, según explica uno de los arquitectos fundadores de la empresa Eduardo Múgica -los otros dos son Gloria Iriarte y Agustín de la Brena-. Los responsables de la firma que obtuvo la adjudicación destacan la importancia que tiene «el buen manejo de la luz» en una edificación de este calibre. Pero antes de nada había que instruirse.
Para que el templo de Miribilla esté al servicio de la comunidad sin renunciar a la calidad arquitectónica, fue necesario ilustrar antes a los estudios que optaban al edificio. «El concurso fue modélico», recuerda Múgica. El Obispado facilitó a los aspirantes una completa información sobre la liturgia para explicar el significado de una iglesia. En esta tarea repartió tratados y resoluciones de los concilios, con especial énfasis en la doctrina vigente. Después asesoró al equipo ganador.
IMB es el responsable del diseño, del proyecto de ejecución completo y de la dirección de obra. En Bilbao trabaja en el nuevo edificio del Ayuntamiento, el soterramiento del tren en Basurto, la reforma del mercado de Castaños, el centro de control del tráfico de Feve, la estación de Amezola y la biblioteca foral.
El jurado estuvo presidido por Rafael Moneo, único arquitecto español premiado con el Pritzker -el Nobel de la arquitectura-. Moneo construye en Bilbao la biblioteca de la Universidad de Deusto y es autor de la Catedral de Los Ángeles, en Estados Unidos.
Las vidrieras
La iglesia de Miribilla busca la luz natural, pero no tiene ventanas. Los principales elementos que garantizan la iluminación son el campanario acristalado que mira al Este y la colorida vidriera que da al Sur. Dentro, en la nave, la pared es blanca para que refleje estos colores.
Este mosaico es una vanguardista recreación de las tradicionales vidrieras góticas. Por ejemplo, la catedral de León, el templo con mayor superficie acristalada de España y segundo de Europa, muestra la siguiente jerarquía. De abajo a arriba, presenta el reino vegetal, el animal, el pueblo, con sus gremios, incluidos los nobles que financiaban obras, reyes y, por encima de todos, el clero. Era una especie de 'biblia para pobres'.
En Miribilla, la vidriera no tiene vocación proselitista. Es un recurso arquitectónico en favor de la iluminación, pero también concilia el interés eclesial al jugar con los cuatro colores del año litúrgico: blanco (alegría), morado (penitencia), verde (para jornadas ordinarias) y rojo (para fiestas de los mártires y los Apóstoles). Tonos que, en consonancia con las vestiduras del cura, representan todo el calendario, desde el Adviento (antes de Navidad) hasta la Epifanía, la Cuaresma y la Pascua, entre otras fechas. Los vidrios están pegados con rayos uva, que ofrecen una fijación muy limpia.
El Obispado tiene la intención de organizar una explicación litúrgica, una especie de visita guiada para todos los públicos, antes de consagrar la iglesia.