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Sociedad

GENERAL
A por un trabajo fijo
La jornada más multitudinaria de la OPE transcurrió con normalidad y en un ambiente muy tranquilo pese a los nervios de los examinados
09.06.08 -

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Parece paradójico, pero la calma y la normalidad compartieron escenario con los nervios y la tensión propia de una oposición. A las ocho y media de la mañana comenzaban a concentrarse a la entrada del BEC los más madrugadores. A su llegada, el personal colaborador les entregaba un cuadro explicativo para indicarles hacia dónde se tenían que dirigir según la clasificación por orden alfabético. Los aspirantes apuraban los últimos minutos para despedirse de sus acompañantes y ocupar pacientemente y ya en silencio su lugar. Mónica se despedía de su madre, que la que acompañaba para darle muchos ánimos. «Lleva veinte años trabajando y está intentando conseguir una plaza fija. Está un poco desanimada por el nivel de euskera, pero ella lo intenta», aseguraba nerviosa.
Varias eran las preocupaciones previas al examen. Entre ellas, los posibles problemas de acceso al recinto. Sin embargo, tanto los que acudieron en coche particular como los que hicieron uso del transporte público llegaron al BEC sin ningún problema. «Ha salido todo perfecto», se felicitaba la supervisora de la estación de metro de Ansio. Normalidad absoluta.
La misma que también se vivió nen el interior de los pabellones. Yolanda, Marisa, Mari Carmen y Ernesto, funcionarios de la universidad encargados de la labores de vigilancia, destacaron la buena organización y desarrollo de la oposición, una opinión que compartían los agentes de seguridad del Bilbao Exhibition Center. Los vigilantes resaltaron la «fluidez» y «tranquilidad» con que se desarrollaron las pruebas.
No obstante, también hubo quejas. Joseba Azpitarte, vecino de la localidad guipuzcoana de Azkoitia, lamentaba que los años trabajados no se puntúen igual en todas las administraciones. En cualquier caso, lo que más incertidumbre generó entre los opositores fueron las respuestas a algunas de las preguntas planteadas en los ejercicios. «A veces, las contestaciones que tienes no sabes si son las correctas. Es más, hay veces que los sindicatos tienen diferentes contestaciones para la misma pregunta», se quejaba Álvaro Coloma, comercial de Vitoria.
Por contra, uno de los aspectos mejor valorados por los opositores fue la accesibilidad al recinto para personas con algún tipo de minusvalía. La organización habilitó para ellos una zona en el pabellón cinco. «No he tenido ningún problema», señalaba Paula Hernando, afectada de poliomielitis.
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