Suspenso rotundo al examinador de selectividad. Debido a sendos errores en los cuestionarios de Historia y Filosofía, los 7.600 estudiantes que el pasado miércoles se sometieron a las pruebas de una u otra materia en el País Vasco vieron «restringido su derecho» a elegir opciones alternativas. El resultado fue que muchos de los alumnos se quedaron en 'blanco' al tener que responder a cuestiones que no se habían preparado. Ante el «efecto negativo» que esa «limitación» podría tener en su nota final, la UPV ha improvisado para hoy una 'repesca' de urgencia: los estudiantes que no estén satisfechos con su examen tendrán la oportunidad de repetirlo, eso sí, tras los dos ejercicios que ya estaban programados para esta mañana.
«Es un disparate», «un despropósito». El fallo, sin precedentes en la historia de esta prueba de acceso a la universidad, era calificado así por algunos de los miembros de los tribunales que tuvieron que enfrentarse a auténticos motines de alumnos, indignados al descubrir que les había caído un tema que no se habían 'empollado'. Según han reconocido los responsables universitarios, la culpa de que muchos de los aspirantes tengan hoy un examen extra es achacable, en el caso de Filosofía, a un «error en la gestión del proceso», mientras que en Historia obedece a un fallo en la selección del contenido de los ejercicios.
Para comprender el origen de ambos equívocos, es necesario explicar la organización del proceso de selectividad. Tanto Historia como Filosofía son materias obligatorias y los 7.600 alumnos presentados eligen una u otra en la selectividad. No se examinan de todos los conocimientos adquiridos durante el Bachillerato, sino que preparan un temario concreto que les pasan las autoridades académicas. En Historia, la materia se divide en el siglo XIX y el XX, con cinco temas para cada época histórica, y los alumnos preparan sólo uno de los bloques. El problema surgió cuando el ejercicio que se les propuso a los estudiantes incluía dos preguntas del mismo siglo.
El fallo, según los portavoces universitarios, fue cometido por la comisión mixta, formada por profesores de Secundaria y expertos de la UPV, que confeccionan los ejercicios. «En Astileku nos preparamos el siglo XX, así que ¡ni idea! de lo que me preguntaron», se quejaba ayer una alumna de esta ikastola portugaluja que hizo la prueba en la Escuela de Náutica. «Cuando protestamos, los miembros del tribunal se dieron cuenta de que teníamos razón y empezaron a orientarnos, es decir, nos chivaron algo para que pudiéramos salir del paso», comentó la joven, que ha decidido repetir el examen.
En el caso de Filosofía, lo sucedido es más rocambolesco. El temario divide a los pensadores por parejas (Platón y Aristóteles, Descartes y Kant...), de las que el alumno puede optar por preparar uno de cada bloque. Pero debido a un error en la distribución de las hojas de examen, los aspirantes tuvieron que elegir entre dos autores 'desparejados': San Agustín -que debería estar asociado a Santo Tomás- y Wittgenstein -con Ortega-. Algunos estudiantes, por tanto, se encontraron con dos filósofos que no habían estudiado. Según fuentes universitarias, el error estuvo en la manipulación de las copias del examen, que se mezclaron con las correspondientes a la recuperación de julio.
Desconcierto
En algunas aulas, los miembros del tribunal, desconcertados ante esta situación, optaron por modificar 'in situ' el cuestionario. Según los expertos consultados por este periódico, esta medida sería «ilegal» puesto que las hojas llegan selladas pocos minutos antes del examen para evitar filtraciones.
Los alumnos recibieron ayer una nota, firmada por la vicerrectora de ordenación académica, Eva Ferreira, en la que la UPV reconocía el «error» y ofrecía a los alumnos la posibilidad de volver a hacer el examen hoy, de 13.30 a 15.00 horas, una vez concluidas las pruebas incialmente previstas: Lengua vasca e Idioma moderno. Dada esta «situación excepcional», los estudiantes que decidan presentarse de nuevo tendrán la facultad de no entregar el examen «si consideran que no mejora el que realizaron el pasado miércoles». No obstante -precisan los responsables académicos- «éste último será el único válido a todos los efectos». Para la alumna de Astileku esto no es la solución. Está «indignada». «Es una faena porque el otro tema lo conteste bién. Ahora me la juego y tengo que volver a pasar nervios. No hay derecho», protestaba.
Un profesor miembro de un tribunal cree que lo sucedido es un «total disparate» y duda de que la solución adoptada se ajuste a los reglamentos de la institución académica. «En Filosofía, los alumnos manejan sólo cinco autores y ya saben que dos no van a caer. Mañana (por hoy) el caos va a ser monumental», augura.