La precampaña vasca se instaló ayer en el Congreso de los Diputados. El PNV protagonizó la intervención de mayor dureza contra la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, en la que era su primera comparecencia en la Cámara Baja y en la que presentó las líneas maestras de lo que pretende hacer al frente del Ministerio. En una sesión de más de cuatro horas y plagada de una constante apelación a las buenas intenciones y a la búsqueda de consensos por parte de todos, las advertencias y acusaciones más graves para la representante del socialismo vasco en el Gobierno llegaron de la bancada nacionalista. La crudeza del ataque llevó incluso a que los representantes del PSOE salieran en defensa de la ministra y acusaran al PNV de actuar por «nerviosismo» y con «fines electoralistas» por temor a «un cambio» en el Ejecutivo de Euskadi.
El parlamentario peneuvista Pedro Azpiazu, que sustituyó al portavoz habitual José Ramón Beloki, rompió la cordialidad de la sesión para lanzar una andanada directa contra Garmendia al poner en tela de juicio que cumpla todos los requisitos para ocupar un cargo público. Así, puso en duda que la ministra cumpla en la actualidad con la ley de incompatibilidades y que haya abandonado «por completo» su presencia en al menos cinco de las empresas privadas en las que figuraba como cargo de relevancia antes de su nombramiento. Recordó, en este sentido, que su nombre figura en el Registro Mercantil en puestos directivos de varias compañías. «Corrija esta situación», le conminó Azpiazu antes de insistir en que «está obligada a dejar claro que ha saltado a la vida política sin tener nada enganchado» de su actividad privada anterior.
El representante del PNV lamentó, asimismo, que Garmendia haya pasado «en pocos meses» de tener, como empresaria, una buena relación con su partido a «pintarnos con cuernos y rabo». Y evocó un episodio del pasado. Relató cómo la ahora ministra mantuvo una entrevista con dirigentes peneuvistas «en otoño» de 2007 en la que pidió al grupo nacionalista que terciara con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para que una de sus fundaciones recibiera una subvención, dentro de la negociación que PNV y PSOE mantenían para aprobar los Presupuestos Generales del Estado.
Transferencias pendientes
«Dice ahora -le reprendió- cosas que no decía hace unos meses. O que por lo menos no nos dijo entonces». Y, en esta línea, mostró la «preocupación» de su grupo de que la ministra no cumpla con los «compromisos» adquiridos por el Ejecutivo socialista en la pasada legislatura, entre los que citó el centro de espalación de Leioa y la transferencia de la competencia de I+D+i que contempla el Estatuto de Gernika.
Garmendia dejó para el final de su respuesta a todos los grupos la alusión a las palabras del representante jeltzale y negó todas las acusaciones, con un tono que sonó conciliador. Aseguró que «el día después» de conocer su nombramiento cursó la orden para que le dieran de baja en las empresas en las que participaba y se mostró dispuesta a mostrar a quien se lo pidiera los documentos que atestiguan su salida de todas esas firmas. «Si las empresas no han ido aún al Registro Mercantil es algo a lo que no puedo obligarles», insistió,
Además, reiteró la apuesta del Gobierno por «invertir» y contribuir «al desarrollo» de Euskadi con el «máximo esfuerzo» posible. Cerró la puerta, no obstante, a transferir las competencias en investigación que los nacionalistas le reclaman al entender esta función debe estar en manos del Ejecutivo para favorecer un «sistema integrador» en el que todas las comunidades funcionen «por igual», con los mismos ritmos. «Es un claro ejemplo de concurrencia, en el que la competencia debe estar» en manos de la Administración central, subrayó.