El ministro de Hacienda más duradero de Margaret Thatcher, Nigel Lawson, fue un periodista de éxito. Nunca tuvo dificultades para publicar sus libros, hasta que intentó encontrar editor para 'An Appeal to Reason. A Cool Look at Global Warning' ('Un llamamiento a la razón. Una mirada templada al calentamiento del planeta'). Logró publicarlo, pero sus editores no han conseguido que la BBC le invite a sus programas.
Tras declarar en el prólogo de su 'Llamamiento' que no está vinculado a empresas del sector de la energía, Lord Lawson desmenuza el alarmismo en torno al cambio climático, afirma que las políticas económicas diseñadas para cortar las emisiones de CO2 son éticamente condenables, absurdas y peligrosas, y concluye que lo ocurrido en torno al calentamiento del planeta es la formación de una «religión conveniente», un sustituto de la fe tradicional en la sociedad secularizada.
-¿Cómo se formó esta alarma sobre el cambio climático?
-El principal impulso vino con la creación del IPCC, el panel intergubernamental sobre el cambio climático. Y el Gobierno británico tuvo un papel. A Margaret Thatcher le interesó el asunto y pensó que sería interesante crear una organización para analizarlo con genuino espíritu de investigación. Pero la gente que se hizo cargo del panel lo transformó en algo parecido a un grupo de campaña. Luego, los que organizan y median, que no son científicos sino burócratas, intentan levantar su gran imperio y atraer la máxima atención. El mensaje alarmista casa con esos deseos. Pueden tener también el sentimiento genuino de que es un problema grave y de que, si no exageran, no se les va a prestar atención. Y ha mutado en algo similar a una religión laica, que es además muy intolerante. La suma es que se ha convertido en un gran peligro.
Predecir un siglo
-Usted argumenta contra la idea de que existe un equilibrio climático, una temperatura ideal, que parece corresponder con este momento de confort occidental.
-Esa idea no es plausible e, incluso si en el mundo desarrollado se alcanza algo que podemos llamar un estado ideal, no significa que los países en desarrollo tendrán la misma perspectiva. Y eso afecta a una idea central en todo esto, que es la aversión ante el peligro. Mientras que las sociedades occidentales pueden tener una especial aversión al peligro, puede ser diferente en China o India. Es una de las razones por las que no hay bases para un acuerdo global.
-Critica las predicciones basadas en modelos.
-Los modelos sobre el clima, extremadamente complejos, son un instrumento relativamente nuevo y se han enamorado de ellos. Creen que con estos modelos, que son tan buenos como las suposiciones que introduces, se puede predecir el futuro. Es, por supuesto, un sinsentido. Pero están tan ilusionados con ellos que los modelos se han convertido en la nueva realidad. Lo que ocurre en el mundo tiene ya una importancia secundaria. Además estos modelos son carísimos, y para justificar de nuevo la demanda de fondos a los gobiernos se lanzan enormes afirmaciones sobre lo que pueden hacer. Está teniendo un efecto maligno, porque otras áreas de investigación no están recibiendo fondos adecuados.
-El informe de Nicholas Stern para Tony Blair predijo reducciones del PIB mundial en plazos de un siglo con modelos que no tienen un historial brillante en la predicción de una economía nacional, como la británica.
-Creo que en la Hacienda hay ahora mucha menor dependencia de los modelos. En los años sesenta y setenta se usaban mucho, pero han mostrado tal incapacidad para predecir que ahora se depende mucho menos de ellos.
-¿Por qué el Gobierno británico ha llevado la iniciativa con informes como el de Stern?
-Creo que se debe a la absurda idea de que hay un papel para el liderazgo británico. Esa idea es parte del atractivo para los políticos. La otra razón, por supuesto, es que a los políticos les gusta ser respetados y admirados, y quizás eso no ocurre en nuestros tiempos. Pero si dices que quieres salvar el planeta, tienes más posibilidades de ser admirado por esa causa tan valiosa. Y cuando tienes a todos los medios diciendo qué maravilloso es esto, a los políticos les encanta.
Proteccionismo y CO2
-Afirma que la principal política consiste, en la práctica, en transferir emisiones de CO2 a países en desarrollo hasta que sube el petróleo y todo queda en el aire.
-En primer lugar, no va a ser posible un acuerdo global y, si no existe, la ortodoxia ya no es coherente. Pero, incluso si se pudiese alcanzar, requeriría un coste masivo, reflejado en enormes aumentos del precio de la energía. Y tras sólo unos meses de aumento, todo el mundo, incluidos los pescadores españoles, se está quejando. Si crees en las políticas diseñadas para combatir el cambio climático, tendrías precios de la energía mucho más altos. Es absurdo.
-¿Es insustancial?
-No tiene sustancia en absoluto, ni rigor intelectual. Todo se basa en componer actitudes. Pero, por supuesto, tiene consecuencias. Creo que las políticas que se nos proponen son tan estúpidas que podrían abandonarse con el paso del tiempo. Pero se están aplicando. Hay un fuerte grupo, entre los demócratas de Estados Unidos y en la UE, que dice que si otros países no recortan sus emisiones, tendrán que poner restricciones comerciales, porque sería una competencia injusta, al beneficiarse de energía barata. En otras palabras, proteccionismo. Si se suma al repliegue de la globalización, que ha sido tan beneficiosa para todo el mundo, particularmente para los países en desarrollo, es muy peligroso. No sólo hay hipocresía y sinsentido intelectual, también puede tener consecuencias peligrosas.
-Mantiene que la mejor manera de resolver estos problemas es el mecanismo de precios.
-Yo creo que hay un papel enorme para el Gobierno en diferentes áreas, no soy un libertario extremista. Pero básicamente, en aquellos sectores en los que el mercado es adecuado, es el mejor mecanismo para lograr los objetivos que quiere la gente, sin que el Gobierno interfiera más allá de la aplicación de leyes efectivas, que se respetan, sin las cuales el mercado no puede funcionar. Pero, en este contexto específico, hay que recordar que la más llamativa cualidad del género humano es su capacidad de adaptación, es la razón por la que hemos tenido tal éxito como especie. Es una cosa muy obvia decir que los humanos se han adaptado muy bien en diferentes lugares del mundo con muy diversas temperaturas. Hay extremos en los que es difícil, pero hay un enorme abanico de temperaturas a las que los humanos se han adaptado. Ése es el evidente camino hacia adelante. La amenaza real en esta área viene de políticas dañinas.
Riesgo y ciclo
-Plantea un argumento ético contra la teoría de actuar por precaución: el coste a corto plazo es injustificable para evitar riesgos futuros que, en las proyecciones, no son tan dramáticos.
-Es absolutamente correcto. Y también hay otros terribles desastres que pueden ocurrir. No es racional invertir y pagar un coste enorme para esta amenaza cuando no lo hacemos para otras. No hay persona racional que viva evitando todo riesgo. Nunca cruzarías una calle. No hay bases para decir que el cambio climático será catastrófico.
-¿Cómo ve la crisis actual?
-Estamos viendo ahora un ciclo económico y, en particular, el ciclo del crédito, que es ahora el principal impulsor del ciclo económico. Cuando Keynes escribía, el ciclo del crédito se relacionaba fundamentalmente con el crédito y la inversión de las empresas. Lo que ha ocurrido en los tiempos modernos es un crecimiento masivo del crédito al consumidor. Ahora tenemos un ciclo a la baja de crédito al consumidor, que se asocia particularmente con la vivienda y es un factor desestabilizador. Nunca puedes avanzar en línea recta, pero la manera de amortiguar las oscilaciones más agudas es evitar un alza extrema. No lo hemos hecho, luego hay que aceptar el reajuste. Los consumidores tienen que retroceder y los bancos, que dieron préstamos muy estúpidos, tienen que reequilibrar sus balances. Los reguladores van a exigir a los bancos más capital en depósito y eso les obligará a reconstruir su balance de manera considerable. No va a ser un desastre, como los años 30 o los 70, pero creo que vamos a vivir un período de crecimiento menor que el actual y, por varios motivos, de mayor de inflación, por dos o tres años.