El Eibar Rugby Taldea cerró con un gran éxito de participación su ya tradicional Feria de la Cerveza en junio, pero la alegría por un trabajo que se había visto recompensado quedó totalmente empañada cuando al ir a desmontar la carpa se dieron cuenta de que alguien, amparado en la noche, había rajado uno de los toldos por cinco partes. Este hecho excede de una simple gamberrada; es un sabotaje que le supondrá al club eibarrés un gasto que ronda los 6.000 euros.
No es ningún secreto que la mitad del presupuesto del Eibar Rugby Taldea se sufraga con los beneficios que genera esta feria, por lo que el pago de la carpa afectará a la economía del club y en especial a la contratación del nuevo entrenador. El que llevó a cabo esta salvajada ha conseguido minar la moral de los directivos del club, aunque ellos, con su presidente, Jon Egiguren, a la cabeza, pretenden llegar hasta el final de este asunto. «Vamos a descubrir quién ha sido y vamos a llegar hasta las últimas consecuencias».
Los hechos se produjeron entre las 6.30 y las 8.30 horas de la madrugada del sábado al domingo, tras el último día de la feria de la cerveza. Justo el día anterior, la carpa instalada en la plaza de Unzaga había amanecido forrada con pegatinas, nada menos que a tamaño folio, en la que, entre otras cosas, se hacía alusión a la manipulación de los alimentos o los horarios. En esas pegatinas se trataba de abrir un conflicto entre los organizadores de la feria y los hosteleros eibarreses, algo que desde el club niegan de forma tajante.
«Llevamos ocho años con esta actividad y nadie se ha dirigido a nosotros para quejarse sobre nada y siempre hemos estado abiertos a escuchar a todo el mundo. Es más, muchos hosteleros nos han brindado su apoyo y aseguran que la feria les beneficia. Aún así, hemos sido atacados de mala fe y han echado al traste el trabajo que más de 100 personas han realizado durante diez días».
Invertir en el club
El presidente del Eibar Rugby quiere dejar claro que «no organizamos esta feria para lucrarnos. Todos los beneficios que obtenemos los invertimos en las diferentes actividades que organizamos a lo largo de la temporada. Y si alguien tiene alguna duda, le invitamos a que suba a Unbe algún sábado de multideporte, a algún entrenamiento de la escuela de rugby o a algún partido del primer equipo y después de ver en qué invertimos los beneficios de la feria y tras tomar una cerveza con nosotros, valore si merece la pena o no nuestro trabajo».
El presupuesto del club ha quedado seriamente dañado, pero Egiguren asegura que «el club va a subsistir, aunque ahora mismo tenemos que meditar qué hacer».