La 'roja' pulverizó todos los registros televisivos en Euskadi. Desde que se implantó la medición oficial de audiencias en 1992, nunca tantos vascos habían seguido a la vez un acontecimiento frente a la pequeña pantalla como la participación de España en la recién finalizada Eurocopa. Tal fue la expectación que despertaron los tres últimos duelos de la selección -en cuartos de final, semifinales y la gran final-, que batieron el récord absoluto de espectadores en el País Vasco. El decisivo duelo entre España y Alemania del pasado domingo se convirtió así en la emisión más vista de la historia, con 710.000 personas y un 75,7% de 'share'.
Hasta la cita continental de Austria y Suiza, el propio combinado nacional ostentaba precisamente la plusmarca de público. El hito lo marcó, en la Eurocopa de 1996, la retransmisión del envite que puso cara a cara en el viejo Wembley al equipo dirigido por Javier Clemente con el cuadro local, Inglaterra. 561.000 telespectadores siguieron aquel partido que, al celebrarse a primera hora de la tarde, aún conserva la cuota de pantalla más alta jamás alcanzada con un 77%, según los datos recogidos por TNS Sofres. Todo se decidió entonces en los penaltis a favor de los británicos, después de un decisivo error de Miguel Ángel Nadal.
Entre esa escuadra y la actual hay una notable diferencia. Xabi Alonso, que milita en el Liverpool, ha sido esta vez el único vasco 'elegido' por Luis Aragonés, cuando en el 96 cuatro jugadores de la tierra formaban parte de la expedición liderada por el 'rubio de Barakaldo'; Julen Guerrero -un auténtico ídolo de masas-, Zubizarreta, Alkorta y Julio Salinas.
Ha tenido que transcurrir una docena de años para que, el pasado 22 de junio, otro partido arrebatara a aquella robusta selección el primer puesto en el ranking. El testigo lo recogió la prórroga de los cuartos de final ante Italia, que reunió a 652.000 personas delante de la televisión y obtuvo una audiencia media del 60,5% -en los 90 minutos de partido fue algo menor-. Las semifinales quedaron por detrás con 571.000 almas frente al monitor, seguramente por disputarse entre semana, pero lograron un 'share' del 63,3%.
La histórica celebración del título de la Eurocopa una vez concluida la final superó, en cualquier caso, a este último encuentro. Cuando Casillas recibía el trofeo de campeón y los futbolistas españoles saltaban de alegría, 649.000 vascos estaban pendientes del televisor y la audiencia alcanzó el 63,7%.
Poco uniforme
La expectación que despertó ese día la 'roja' en Euskadi, en principio, no ha afectado en gran medida a los bares y restaurantes. Al caer en un domingo de verano, la respuesta de la clientela suele ser «muy peculiar» y poco uniforme. «En algunos sitios habrán aumentado los consumidores al reunirse gente en torno a una mesa y, en otros no porque la gente se quedaría en casa», evidencia el presidente de la Asociación de Hosteleros vascos, Ángel Gago.