Defiende a capa y espada el ocio de los españoles. Aunque, luego, él no se da un respiro: vuela de aquí para allá, participa en mesas redondas, impulsa investigaciones y concede entrevistas sin pausa. «¡Luchamos por el bienestar de 44 millones de españoles!», afirma Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios, una entidad fundada en 2003 y que reúne a 109 instituciones, diez ministerios, trece comunidades autónomas, agentes sindicales, empresariales y expertos universitarios.
«Conseguimos que el Congreso de los Diputados creara en 2005 una subcomisión para estudiar el tema de los horarios; apoyamos el Plan Concilia para la Administración General del Estado que favorece el equilibrio entre la vida familiar y laboral; y nos hemos reunido con la corporación de RTVE para recordarles que su 'prime-time' es insólito. ¡En Europa, los programas de máxima audiencia terminan a las 23.30 horas! Y aquí se alargan hasta la madrugada... Normal que la gente duerma 45 minutos menos que la media europea». Dicho lo cual, ya advierte que no piensa dejar de presionar.
-¿Qué ritmo laboral propone?
-Una entrada flexible, entre las 7.30 y 9.00 horas, con una pausa para comer de 45 a 60 minutos. Y la salida sería entre las 16.30 y 18.30 horas. No obstante, quede claro que un país del siglo XXI debe tener múltiples horarios y nosotros, evidentemente, no pretendemos exigir lo mismo a todo el mundo. Cada sector tiene su propia problemática. Las fuerzas de seguridad, los centros hospitalarios, los periodistas... deben estar alerta las 24 horas.
-Muchos piensan que en un mundo tan competitivo y globalizado habría que aumentar el número de horas. China pisa fuerte.
-Mire usted, yo pienso que lo único que nos puede salvar es la eficiencia. Y digo más: la excelencia. Y eso no depende de las horas que se inviertan sino de la calidad del trabajo. No se puede estar a pleno rendimiento, ni física ni mentalmente, después de diez o doce horas.
Iberdrola
-La jornada intensiva de verano les parecerá extremadamente positiva.
-¡Ya nos gustaría que sus horarios se generalizaran para todo el año!
-¿Y no afectaría a la productividad?
-¡Fíjese en Iberdrola! Hace seis meses implantó la jornada intensiva (de 7.30 a 15.30, con flexibilidad para entrar y salir) y sus directivos no pueden estar más contentos. El otro día, me decían que ha aumentado sensiblemente la productividad. ¡Sólo las personas satisfechas son rentables! Y hoy más que nunca.
-¿Por qué dice eso?
-En un mundo de cambios y continuos retos, una persona que vive apalancada a la silla es nefasta para la empresa. En este siglo XXI, hay que estar abierto a otras visiones, nuevos planteamientos y estímulos. ¡No te puedes tirar sentado todo el día, de lunes a viernes ! Es imposible tener una perspectiva amplia de la vida profesional cuando no se dispone de tiempo libre. A la propia empresa le interesa contar con gente que vea más allá del trabajo.