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Desde que el pasado 1 de junio se calzó las botas para seguir en primera línea el desarrollo de las inundaciones más graves que se recuerdan en Euskadi en los últimos 25 años, José Luis Bilbao no se ha dado un respiro. En el plazo de un mes, el diputado general ha protagonizado más de una decena de apariciones públicas destinadas, en su mayoría, a anunciar proyectos de hondo calado para Vizcaya: 100 millones para construir un nuevo Guggenheim en la Reserva de la Biosfera de Urdabiai, 1.300 millones para levantar seis nuevas autovías en las comarcas peor comunicadas del territorio y una inversión de 45 millones para instalar a las administraciones locales en la vanguardia tecnológica son sólo algunos de los planes estratégicos presentados en las últimas semanas.
Iniciativas que se enmarcan casi en su totalidad en el plan institucional contra la crisis económica firmado hace dos semanas por el lehendakari y los tres diputados generales y cuya cuantía global (unos 1.595 millones de euros) da una idea de la importancia con la que han sido concebidas. De hecho, los 1.595 millones anunciados superan el presupuesto de gestión propia de los once departamentos forales (1.300 millones) y el coste previsto para finalizar las obras de la primera fase de la 'Supersur' (unos 1.200 millones).
La desaceleración económica, sin embargo, no sirve para explicar por sí misma ni el origen ni el alcance de todas estas medidas. Fuentes consultadas por este periódico, tanto en el seno del PNV como en los grupos junteros de la oposición, coinciden en señalar que los proyectos presentados en los últimos treinta días tienen también un «marcado carácter político».
Más allá de la coyuntura económica, estas iniciativas han visto la luz en un momento en el que los partidos vascos trabajan ya en clave preelectoral, con unos comicios autonómicos a la vuelta de la esquina que llegan justo después del revés que sufrió la formación jeltzale en las generales del pasado marzo. Según explican los mismos medios, el escenario político actual se encuentra prácticamente «monopolizado» por la consulta ciudadana que Juan José Ibarretxe pretende convocar el próximo 25 de octubre. Una iniciativa aprobada por el Parlamento vasco en el pleno del pasado 27 de junio y que ha provocado un profundo malestar en sectores muy influyentes del propio partido del lehendakari.
«Política de las cosas»
Fuentes oficiales de la Diputación desvinculan las medidas contra la crisis económica del escenario político. En este sentido, aseguran que, a diferencia de otras instituciones, la Administración foral se dedica a la «política de las cosas» y que, gracias a su buena salud financiera, en la actualidad se encuentra en condiciones de acometer proyectos de envergadura.
Esta perspectiva choca con la visión que ofrecen voces de peso en el PNV. Fuentes de la formación nacionalista admiten que, en un momento en el que la política vasca se encuentra inmersa en «una campaña de ruido» en torno a una 'hoja de ruta' que «no interesa» a gran parte de la ciudadanía, estas iniciativas de la Diputación permiten «vender un tipo de gestión» que se acerca más a los «problemas reales» de la sociedad. Un planteamiento que, en todo caso, encaja perfectamente con el denominado plan 'Think Gaur Euskadi 2020', diseñado por la dirección del EBB que preside Iñigo Urkullu -hombre muy cercano a José Luis Bilbao- para ajustar el discurso jeltzale a la sociedad actual, situarlo al nivel de las preocupaciones cotidianas y alejarlo de las esencias soberanistas que abandera el propio lehendakari.
Los grupos junteros de la oposición creen que, a unos pocos meses de que se celebren las elecciones autonómicas, ésta es una manera de «separar» los proyectos del partido de los planes promovidos por un lehendakari al que «nadie se atreve a oponerse». «Frente a un tripartito que es ingobernable y que está metido en otros asuntos, el PNV, que se encuentra en un laberinto político, sólo cuenta con las diputaciones -subrayan- para hacerse presente en la sociedad a través de sus proyectos antes de las elecciones».
«Alternativa razonable»
Además de los intereses generales como partido, otros medios también observan un cierto grado de posicionamiento personal en los últimos proyectos presentados por José Luis Bilbao, que a mediados de abril pronunció una polémica conferencia en la que dio por agotado el tripartito y apostó abiertamente por alcanzar pactos transversales con los socialistas.
Según estas fuentes, la «vida política» de Juan José Ibarretxe como presidente vasco tiene marcada ya su «fecha de caducidad». Por eso, aseguran que se están produciendo desde hace tiempo en el seno del PNV movimientos internos destinados a tomar posiciones ante un eventual relevo del máximo responsable del Gobierno vasco. Y, en este sentido, están convencidos de que de esta manera el sector más posibilista, encarnado o no en Bilbao, estaría presentándose como una «alternativa razonable» a la forma de gobernar de Ibarretxe.
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