El fácil estereotipo lleva a veces al error. Uno de ellos es descubrir que, contra lo firmemente pensado, algo que tanto asociamos a Oriente y la India, como es la seductora danza del vientre, resulta que... no tiene nada que ver con la India. «¡Es un error total! No tiene nada que ver, es de medio oriente, de Egipto, Líbano... en la India no se enseña el vientre, hay muchísimo pudor», exclamaba ayer Gloria Mandelik. Su enérgica aclaración debe ser tenida en cuenta, habida cuenta de su currículo, que a día de hoy la ubica como uno de los referentes mundiales de la danza clásica y moderna, en sus vertientes de baile, coreografía y docencia.
Calmada pero con genio a la hora de conversar, no puede evitar soliviantarse cuando se le habla de esta relación, igual que si se le menciona el concepto del 'bollywood' moderno. Término empleado originalmente para abarcar el cine indio de los 70, hoy se sigue asociando a aquella cultura, «pero es horrible, abominable, porque se asocia también al hip hop, al funky; está de moda pero yo no lo puedo ver».
Gloria estuvo el martes y ayer en la UR, en el curso de verano de 'Música y Danza', impartiendo una lección magistral sobre la danza clásica india, una disciplina «muy compleja» que ella trabaja desde hace décadas, y la enseña al mundo occidental.
Libros sagrados
«Estoy mostrando algunas nociones básicas, muy arraigadas con la cultura de ese país», señala. Todo parte, por lo tanto, de la historia: de un tratado sobre música, danza y teatro escrito hace 2.000 años y considerado incluso uno de los libros sagrados de la India. «En él se basa la danza Baratha Natyam, uno de los seis estilos clásicos del país», que fue expuesto con mayor profundidad a los alumnos del curso. «Un poco de música, de compás y unos pasos básicos de su baile».
También hubo espacio para enseñar un rezo al Dios Shiva, creador del Universo, y unos pasos para interpretar la poesía de Rabindranath Tagore. «La danza clásica india está hoy muy bien de salud. Había caído en decadencia en la Edad media, pero está resucitando desde los años 30, cuando fue sacada de los templos y llegó a los escenarios», valoró la docente, que cerró ayer su paso por Logroño, acompañada nada menos que de la embajadora de la India en España, Sujata Mehta. Eso sí, nada de hablar de Bollywood ni de vientres.