Los promotores de los recursos contra la consulta de Juan José Ibarretxe se felicitaron por el rápido desenlace del Constitucional y exigieron al lehendakari el acatamiento de la suspensión. El Gobierno central, a través de la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró «con la ley en la mano» que el referéndum no se celebrará porque «es ilegal». El PSOE acusó de «electoralista» a Ibarretxe por su empeño en «desafiar» al Estado, mientras que el Partido Popular le exigió que se comporte «como un demócrata».
De la Vega anunció que el Gabinete de Zapatero «está muy satisfecho» con la decisión del Tribunal Constitucional de paralizar de forma cautelar la ley que posibilitaba la consulta. «Ibarretxe está cometiendo el error de dividir a los vascos, de enfrentar a unos con otros, de desafiar las normas que nos hemos dado para la convivencia en paz y armonía, y de alentar entre los vascos un falso victimismo», advirtió la vicepresidenta primera del Ejecutivo central.
El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, interpretó la reacción de Ibarretxe como un intento de «agotar sus últimas bengalas», con el fin de «llamar la atención en lo que ya es el inicio de su precampaña electoral particular». Bajo el título 'órdago fuera de tiempo y lugar', Blanco descalificó en su blog de Internet «la huida hacia adelante» del lehendakari y censuró su «grandilocuente puesta en escena», en alusión a la respuesta del jefe del Gobierno vasco, quien había interpretado el recurso como «un ataque al autogobierno».
«Ventajista»
En la misma línea, la secretaria de Relaciones Institucionales y Política Autonómica del PSOE, Mar Moreno, acusó a Ibarretxe de «tener una clara intención electoral» con su iniciativa plebiscitaria, un «camino que posiblemente conduce a las elecciones vascas» con él de nuevo como candidato del PNV. En este sentido, el portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, criticó a Ibarretxe por buscar una posición «ventajista» en la cita con las urnas.
Por su parte, el Partido Popular, por medio de su vicesecretario de Política Territorial, se congratuló por «la agilidad, rapidez y diligencia con las que se ha comportado el Tribunal Constitucional» en la suspensión de la iniciativa plebiscitaria. Javier Arenas exigió al lehendakari que «acate la legalidad» y actúe «como un demócrata que respeta el Estado de Derecho». «Lo último es un gobernante que se salta a la torera las leyes y, si lo hace así, quedará descalificado como gobernante», insistió. No obstante, apuntó que «de Ibarretxe se pueda esperar cualquier cosa». «Así que no espero nada», añadió.
La secretaria general del PP, María Dolores De Cospedal, pidió a los votantes del PNV un «sensatez» para que reflexionen sobre la «falta de oportunidad política» y «el ataque a la democracia» que supone la consulta de Ibarretxe.
La portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, afirmó que la resolución «da mucha tranquilidad a todos los españoles». El presidente de los populares vascos, Antonio Basagoiti, abogó por una «respuesta política» a Ibarretxe que le «mande a la oposición». Basagoiti advirtió del riesgo de que «el victimismo del nacionalismo que quiere votos» se traduzca «en bombas de ETA»