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23.07.08 -

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Un barril de cerveza abandonado en una camino vecinal del barrio Andra Mari de la localidad vizcaína de Getxo el pasado 31 de enero fue el principio del fin del 'complejo Vizcaya'.
En aquel barril, que los terroristas habían manipulado para convertirlo en el contenedor de una bomba cargada de 40 kilos de amonal, dejaron su huella buena parte de los activistas capturados ayer.
Un viandante descubrió el barril, que estaba a escasos 300 metros de una de las casas de la familia de Arkaitz Goikoetxea, y avisó a la Ertzaintza antes de que los colaboradores del 'liberado', al que supuestamente debía ser entregada la bomba, pudieran borrar las pistas. La Guardia Civil no tardó en descubrir que el contenedor de cerveza había sido manipulado en una empresa de Elorrio, en la que había trabajado el propio Goikoetxea y varios de sus amigos y compañeros de comando que vivían en Elorrio y Getxo.
Sin embargo, los investigadores del instituto armado decidieron esperar. Tenían a cinco de los 'laguntzailes' (colaboradores) de Goikoetxea pero no a su jefe. Fue entonces cuando surgió la pista de Legutiano, que terminó por llevarles hasta el cabecilla terrorista. En el Peugeot 306 que los terroristas usaron para la primera parte de su huida tras el atentado contra la casa cuartel y que trataron de quemar, sin éxito, en el puerto de Urkiola apareció una sola huella dactilar. Una huella parcial de mujer que pertenecía a Maialen Zuazo, de la que no constaba relación con el comando.
Los seguimientos a Zuazo desvelaron que era la novia del Arkaitz Goikoetxea. Y el terrorista, en algún momento, probablemente volvería a verla. Así fue. Goikoetxea apareció en Bilbao. Los agentes, no obstante, decidieron esperar varios días para ver si podía ser localizado el otro 'liberado' del 'complejo Vizcaya', Jurdan Martitegi.
El fin de semana, activistas ligados a este grupo viajaron a Cantabria para sembrar de bombas las playas de Laredo y Noja. La Guardia Civil decidió no esperar más.
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