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Sociedad

26.07.08 -

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El cubo de la basura tiene su mantenimiento
El principal foco de suciedad e infección de las cocinas es la zona de la basura. Su riqueza en materia orgánica convierte los residuos en espléndido soporte para el desarrollo de microorganismos, en ocasiones patógenos, y plagas. Si estos inquilinos indeseados llegan hasta la bolsa o cubo, o hasta la zona o el armario donde se guarda la basura, los gérmenes se esparcirán con facilidad por otras zonas de la cocina, hasta el punto de contaminar superficies, utensilios y alimentos.
Para neutralizar este riesgo mantengamos el cubo de basura tapado, limpio y desinfectado. Y el armario en el que se ubica este cubo también debe desinfectarse, y, recordémoslo, no basta con limpiarlo por encima; si no se desinfecta con agua y lejía, el peligro de contaminación no habrá desaparecido.
En condiciones normales, una cocina doméstica genera cada día más de un kilo de basura, compuesto fundamentalmente por materia orgánica; papel y cartón; vidrio y plásticos. Lo más correcto en términos medioambientales y de sostenibilidad es disponer de cubos o compartimentos específicos para cada tipo de residuo.
Y, claro está, limpiarlos y desinfectarlos con minuciosidad, particularmente el de materia orgánica, el más problemático en materia de seguridad microbiológica. Otra medida imprescindible cuando se manipula la bolsa de la basura es lavarse, y a fondo, las manos. El objetivo es no contaminar con ellas otros puntos de la cocina y la casa, ni los alimentos cuando los manipulamos.
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