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Sociedad

ALIMENTACIÓN

09.08.08 -

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Alrededor del 60% del peso corporal es agua, la sustancia más abundante del organismo, y, así, un adulto de 60 kg tiene unos 36 kg de agua, que se reparten de forma desigual: en la sangre (83%), los músculos (70-75%) y las grasas (15%). Perdemos agua de forma constante por los riñones (1,5 litros diarios), los pulmones y la piel (1 litro) y el intestino (100-200 ml). Total: más de 2,5 litros diarios que hay que reponer porque no disponemos de reserva. Beber agua, además de saciar la sed, mejora la hidratación corporal, favorece el transporte de nutrientes, regula el buen funcionamiento de las células, elimina toxinas, mejora la lubricación de las articulaciones y ayuda a mantener la temperatura del cuerpo. Y los expertos dicen que contribuye a normalizar la presión arterial.
La OMS recomienda tomar 2-3 litros de agua al día y no hace falta decir que, cuando hace calor o se practica ejercicio, las necesidades aumentan de forma espectacular debido al sudor. Lo mismo se puede decir cuando hay alteraciones renales, fiebre o diarrea, algo que valorará el médico. Las personas mayores, niños y adolescentes son colectivos especialmente vulnerables a los que hay que prestar atención especial. Partiendo de nuestras costumbres, lo más frecuente es que bebamos litro y medio de agua; el resto procede de los alimentos, zumos, caldos, infusiones, bebidas refrescantes... con un objetivo en verano: evitar el 'golpe de calor' que se origina cuando los mecanismos de mantenimiento de la temperatura se ven desbordados.
¡Peligro! No hay que dejar de beber. El agua no engorda, no tiene calorías (decía el profesor Grande Covian que «engorda todo menos el agua y lo que se queda en el plato»). Tampoco adelgaza, como se intenta hacer creer cuando se le llama «ligera». Beber uno o dos vasos con la comida es compatible, pero beber en exceso perjudica a la digestión; la sed es la señal de alarma, aunque hay circunstancias como el verano y el calor que nos pueden obligar a beber sin sed; no olvide a los ancianos, que tienen mayor riesgo de deshidratación, y a los más pequeños. Y, si practica deporte con mucho calor y humedad, perderá en una hora hasta 2 litros de agua.
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