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Sociedad

09.08.08 -

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Cuando hablamos de dietas milagro nos referimos a las que son muy restrictivas en energía, desequilibradas en el aporte de nutrientes y que excluyen alimentos necesarios. Suelen emplear argumentos pseudocientíficos para convencer de su supuesta eficacia, si bien no se basan en evidencias científicas sólidas que sustenten sus mensajes publicitarios ni el márketing que las envuelve.
DE BAJO VALOR ENERGÉTICO
Proporcionan sólo entre 400 y 1.000 calorías (en realidad son kilocalorías) por día. No aportan suficiente energía para cubrir el metabolismo basal, es decir, la energía mínima (1.000-1.200 kcal) que el organismo requiere para desarrollar las funciones vitales (bombeo de sangre, mantenimiento de la temperatura, respiración...). La OMS afirma que estas dietas no son más efectivas en la disminución de peso a largo plazo respecto a otras dietas con una restricción calórica más moderada, y conducen con frecuencia a carencias de micronutrientes (vitaminas y minerales) y trastornos como molestias gastrointestinales, malestar general, fatiga, mareo, intolerancia al frío, sequedad de la piel, fragilidad de las uñas y cabello, contracturas musculares, amenorrea (falta de menstruación), insomnio, ansiedad e irritabilidad. Se basan en el consumo casi exclusivo de vegetales, con cantidades, en ocasiones ridículas, de alimentos proteicos (carnes, pescados y huevos), de aceite y de alimentos ricos en hidratos de carbono (pan, arroz, pasta, patatas, legumbres, cereales.).
POBRE EN CARBOHIDRATOS
Sugieren comer grasas y proteínas (carne, quesos, huevos, mantequilla... ) y limitan la ingesta de carbohidratos (pastas, arroces, patata, legumbres, pan...). Este tipo de dietas puede producir mareos y fatiga (por falta de glucosa) y elevar los niveles de colesterol y triglicéridos, lo que supone un mayor riesgo cardiovascular. Además, el escaso aporte de fibra (hortalizas, frutas, cereales integrales, legumbres) favorece el estreñimiento.
RICAS EN CARBOHIDRATOS
Consumo abundante de carbohidratos y deficiente de proteínas y grasas. Se corre el riesgo de que el aporte de ácidos grasos esenciales, vitaminas liposolubles y proteínas sea insuficiente. Y un exceso de fibra afecta a la absorción de sales minerales (hierro, zinc) y puede provocar molestias intestinales (hinchazón, flatulencia y diarrea).
SIN GRASA
No permiten el consumo de alimentos grasos (aceites, mantequilla...). Puede conducir a la carencia de ácidos grasos esenciales, implicados en la regulación hormonal, y de vitaminas liposolubles (A, D, E), que precisan grasa para ser transportadas por el organismo.
MONODIETAS
Consumo de un alimento concreto que suele dar nombre a la dieta (de la alcachofa, de la piña...) y al que, sin base científica, se le atribuyen propiedades nutritivas excepcionales. Pueden hacer perder peso por ser hipocalóricas, y no por los efectos del consumo del alimento en cuestión. Suelen resultar aburridas y pueden conducir al desarrollo de desórdenes alimentarios (anorexia y bulimia nerviosas).
PINTORESCAS O EXÓTICAS
Muchas basan su supuesta eficacia en la experiencia de personajes famosos o en alimentos exóticos o mensajes originales, como 'la dieta del buen humor'.
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