Jeni García y Silvia Apraiz son dos amigas bilbaínas de 18 años representantes del movimiento 'emo'. Van desmontando, al menos en su caso, las atribuciones que suelen hacerse a su tribu. Ambas eran hasta hace poco unas chicas 'normales'. «Mis padres prefieren que vista de pija, pero yo veía a la gente con esta pinta y me gustaba mucho», dice Jeni. «La gente nos mira mucho. El estilo gótico es más recargado, el nuestro añade más colores. El 'emo' es una especie de desviación del punk con pijotadas», explica Silvia.
Quizás estas dos jóvenes sepan por qué los 'emos' despiertan tantos odios. Algunos dicen que es por la manera como se visten, otros porque creen que son demasiado sensibles, introspectivos y antisociales. El hecho es que la desinformación que cunde en torno al tema parece contribuir a esta exclusión social y, por supuesto, a la preocupación de muchos padres. Las dos chicas saben que, además de los tópicos, las ofensas también se extienden por Internet. Blogs, redes sociales como MySpace y vídeos en YouTube se han convertido en herramientas para diseminar esta discriminación. Lo peor es que no sólo son insultos, también se están dando agresiones que parten de miembros de otras tribus urbanas, al parecer punks y skinheads. «Creo que existe un conflicto porque ellos piensan que les hemos robado muchas de sus características, pero no se dan cuenta de que somos diferentes», comenta Jeni. La joven cuenta que, aunque ellas no lo han sufrido, algunos amigos sí han tenido problemas, habitualmente en forma de insultos, y sin llegar nunca a la agresión. «Muchos dicen que nos quieren pegar porque somos depresivos, que eso nos gusta, pero en realidad lo que ocurre es que somos más abiertos que el resto a la hora de expresar nuestros sentimientos, no tenemos miedo a ser cariñosos y eso es lo que no entiende la gente. Pero no salimos llorando por las calles, como muchos dicen»,
En Internet también se dice que todos los 'emos' son homoxuales o bisexuales. En algunas webs sudamericanas es común leer expresiones como éstas: «Los 'emos' no son emotivos, son homosexuales, afeminados y anormales». Jeni, pese a su juventud, tiene muy claras las cosas: «Yo me enamoro de las personas. Podemos ser diferentes y no seguir la misma ideología, pero hay que tener respeto, no tienes que rechazar nada». «Pero es cierto -añade- que dicen de nosotros un montón de mentiras, como que nos gusta dormir en un colchón de madera para sufrir».
Demasiado control
Sobre el proyecto de ley en Rusia, que pretende vetar las manifestaciones públicas de los 'emos', enfatiza: «Es una actitud demasiado controladora, no pueden prohibir a las personas que sean lo que quieren ser. Con esta ley todo será peor, ahora mucha más gente va a querer ser 'emo' como forma de protesta contra el Gobierno».
Para ella, la conexión entre suicidios y tendencia 'emo' no pasa de ser un estereotipo, una visión equivocada. Por eso aprovecha para mandar un mensaje tranquilizador a todos los padres. «Cualquiera puede quitarse la vida, no es necesario ser 'emo'. Los jóvenes que se suicidan sufren algún problema personal que no tiene nada que ver con la ideología que siguen. Te diré que yo nunca he pensado en quitarme la vida», asegura. Cortarse con cuchillas y pincharse los dedos con agujas, según Jeni, no es una regla ni una exigencia para entrar en la tribu 'emo'. «Hombre, hay personas que son muy extremas. Pero no todos hacemos esas cosas. En realidad, esto es sólo una manera distinta de ser y pensar».