Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Sociedad

21.08.08 - 12:59 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Las víctimas del accidente de avión de Spanair vivieron un despegue fallido antes de la catástrofe
Una grúa levanta un trozo del fuselaje del avión. /Efe
«Entramos en la pista de despegue». Los 162 pasajeros -22 de ellos niños- y los diez tripulantes del vuelo de SpanairJK-5022, con destino a Las Palmas de Gran Canaria, se habían abrochado los cinturones y habían desconectado los móviles y demás aparatos electrónicos. El personal de cabina no había tenido que indicar esta vez dónde estaban las salidas de emergencia, ni cómo se usan las mascarillas de oxígeno y el chaleco salvavidas porque ya lo había hecho en una tentativa de despegue anterior, abortada por el piloto debido a problemas técnicos. Eran las 14.45 de la tarde y el avión, un MD-82 con quince años de antigüedad, acumulaba más de hora y medida de retraso en la terminal de Barajas. Los pilotos aceleraron a la máxima potencia y, cuando levantaron el morro, el motor izquierdo estalló. La aeronave se convirtió en una bomba repleta de queroseno que avanzaba sin control a más 270 kilómetros por hora. [IMÁGENES DEL ACCIDENTE] [RECREACIÓN DEL SINIESTRO]
La tragedia de Barajas, la más grave que se ha registrado en España desde 1983, se produjo justo cuando otro avión acababa de tomar tierra en Madrid procedente de Lima y avanzaba en posición perpendicular al MD-82 de Spanair. Los testigos contemplaron aterrados «una bola de fuego al final de la pista». En ese mismo instante, un automovilista que circulaba por una carretera contigua al aeropuerto también se quedó estupefacto al ver cómo el aparato siniestrado levantaba una «inmensa» nube de arena por su lado izquierdo. «A continuación, giró al lado opuesto -relató el conductor-. Luego, el ala derecha se partió y sobrevino una gran explosión». El balance provisional es de 153 fallecidos, entre ellos un niño que expiró camino del hospital. Otras 19 personas resultaron heridas, varias de ellas en estado crítico.
La mayoría de los pasajeros del fatídico vuelo JK-5022 eran turistas que tenían previsto pasar unos días de vacaciones en Canarias, así como residentes en las islas que regresaban a casa con sus familias. Una de ellas era la de un concejal de la isla de Gran Canaria que había embarcado en Barajas con su esposa e hijos. La compañía alemana Lufthansa indicó que entre las víctimas podía haber, al menos, cuatro compatriotas que habían efectuado el 'cheking' del vuelo.
Dos pasajeros en Bilbao
Según ha podido saber EL CORREO, dos personas tomaron en el aeropuerto de Loiu un avión que enlazaba con el JK-5022. Otras fuentes informaron también de que en la aeronave de Spanair podían viajar turistas escandinavos y uno de nacionalidad chilena. «Hay muchos niños entre los fallecidos», resaltó el director de Protección Civil de la Comunidad de Madrid, Ervigio Corral, para quien la magnitud del accidente de Barajas era comparable a «los atentados del 11-M».
Según explicaron fuentes de Aena, el gestor de los aeropuertos españoles, el vuelo a Las Palmas tenía previsto partir de Madrid a las 13.00 horas, pero el primer despegue fue abortado por dificultades técnicas. Aunque el avión regresó a la pista a los pocos minutos, los pilotos tuvieron que aplazar la operación de nuevo tras haber detectado problemas en el indicador de temperatura. Un equipo de mantenimiento inspeccionó la avería y, al cabo de un rato, dio el visto bueno al comandante de Spanair. El motor izquierdo estalló precisamente cuando éste accionó los mandos para levantar ligeramente el morro del MD-82. En ese momento, el vuelo acumulaba un retraso superior a los noventa minutos.
El aparato siniestrado había pasado la revisión anual el pasado 24 de eneropor personal propio de la compañía y desde entonces no había registrado incidencias, ha informado el director comercial operativo de Spanair, Sergio Allart, quien no ha apuntado las posibles causas del accidente. La línea aérea, según Allart, iba a retirar aviones de la familia MD, pero no ha podido concretar si el siniestrado era uno de ellos por desconocer su número de matrícula. El avión tenía quince años de antigüedad y llevaba nueve años operando en la compañía.
Según varios testigos, el aparato se estrelló por la cola y se desplomó entre las pistas 18L y 36R, frente a la terminal 4 del aeropuerto. Había rebasado 'el punto de no retorno', elevándose aproximadamente hasta los doscientos pies (alrededor de setenta metros).
Las víctimas del accidente de avión de Spanair vivieron un despegue fallido antes de la catástrofe
Uno de los heridos en el accidente aéreo en Barajas es atendido por los servicios sanitarios. /Redacción
Los efectivos de Protección Civil consideraron «un milagro» que hubiera supervivientes, pues el avión se partió en dos y quedó completamente calcinado. Los bomberos reconocieron que la tragedia superó de largo todos los simulacros que se habían realizado hasta entonces en Barajas. Tuvieron que reclamar incluso un helicóptero antiincendios para sofocar las llamas, que brotaron de dos focos distintos y arrasaron los terrenos contiguos a la pista de despegue, lo que complicó las tareas de los servicios de rescate. A las seis de la tarde, aún no habían podido retirar todos cadáveres debido a las altas temperaturas que registraba el fuselaje.
Fuselaje desintegrado
Los restos del MD-82 quedaron diseminados en una hondonada surcada por un riachuelo. Los heridos se concentraron en ese punto hasta que los trasladaron a un puesto médico avanzado y, posteriormente, a los hospitales Doce de Octubre, La Paz, Infanta Sofía y Ramón y Cajal. Toda la zona estaba sembrada de cadáveres entremezclados con ramas, piedras y trozos de fuselaje. «No vimos nada que se pareciera a un avión», relató un testigo. Los voluntarios de Protección Civil sólo hallaron cuerpos carbonizados dentro del esqueleto del MD-82. En el fondo del riachuelo había restos humanos que fueron recuperados por un grupo de submarinistas.
«He visto un niño carbonizado y otro que estaba fuera del agua, totalmente quemado. El comandante también ha muerto. Lo hemos sacado de allí», declaró un trabajador del aeropuerto de Barajas que se sumó a las tareas de rescate junto con otros compañeros de la terminal. «En cuanto se produjo el accidente nos reunieron a todos. Nos encontramos con lo que había: gente muerta, gente herida, Guardia Civil, Policía local...», declaró el empleado, muy afectado por las terribles escenas que había presenciado.
Un técnico de emergencias describió el lugar del accidente como «un escenario de guerra», donde más que cadáveres, se recuperaban cuerpos «despedazados». Cuando la cifra exacta de muertos aún se desconocía, los peores presagios podían intuirse con sólo observar la larga hilera de ambulancias que abandonaba el aeropuerto a la velocidad de un cortejo fúnebre.
La gigantesca columna de humo que despedía el avión fue visible desde varios puntos de Madrid. En Barajas reinaba una enorme confusión. La torre de control canceló todos los despegues previstos y sólo autorizó el aterrizaje de los aviones que ya estaban sobrevolando el espacio aéreo de la capital de España. No obstante, a las 21.00 horas las llegadas de vuelos al aeródromo se producían ya con total normalidad y sin regulaciones. Las familias de algunos pasajeros, así como varios diplomáticos alemanes y británicos acudieron a los mostradores de Spanair para aclarar si había ciudadanos de esas nacionalidades entre las víctimas.
Las víctimas del accidente de avión de Spanair vivieron un despegue fallido antes de la catástrofe
La hilera de ambulancias trajo a la memoria el 11-M. /Agencias
Mientras los responsables de la aerolínea habilitaban una sala especial para reunir a los familiares de los fallecidos, los pasajeros del vuelo JK-5022 que se habían quedado en tierra debido al 'overbooking' bendijeron su suerte. La casualidad les había librado de una muerte segura. El sindicato de pilotos Sepla, entre tanto, denunció el caos organizativo que, en su opinión, reinaba en Spanair en los últimos tiempos.
Las cajas negras del avión accidentado han pasado a disposición del juez encargado de la investigación, David Pérez, titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid, que ha solicitado un informe sobre su contenido y ha declarado la causa secreta, informaron fuentes jurídicas. La investigación judicial discurre en dos sentidos, añadieron estas fuentes. El primero de ellos, prioritario, es la identificación de los cuerpos de las víctimas del siniestros.
Condolencias
Desde el momento en que se conoció el accidente se sucedieron las muestras de condolencia y de consternación por parte de las principales instituciones del país ante el trágico suceso. Así, la Familia Real seguía de cerca los acontecimientos "consternada" y el Rey Juan Carlos estuvo en contacto permanente con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y con otros miembros del Gabinete, que le proporcionan información puntual.
El Gobierno quiso dejar claro anoche que el suceso registrado en el aeropuerto de Madrid-Barajas es un accidente de aviación civil y no un atentado. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se desplazó hasta Barajas para conocer de primera mano lo ocurrido y visitar a los familiares de las víctimas, al igual que la vicepresidenta primera del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega. También los ministros del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y de Fomento, Magdalena Álvarez, seuían 'in situ' los acontecimientos, así como el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Los tres se reunieron en una sala de crisis del aeropuerto para coordinar el operativo puesto en marcha en las últimas horas.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, llegó en torno a las 21,30 horas al tanatorio instalado en IFEMA para visitar a los familiares de las víctimas del accidente de avión registrado esta tarde en el aeropuerto de Madrid-Barajas. El dirigente 'popular', que se encontraba de vacaciones, se dirigió directamente a la Feria de Muestras de Madrid. Desde que se produjo el accidente, Mariano Rajoy permaneció informado de lo ocurrido y ha estuvo en contacto con el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.
Las víctimas del accidente de avión de Spanair vivieron un despegue fallido antes de la catástrofe
Un familiar de uno de los afectados recibe asistencias. /Agencias
Accidente más grave
Con estos datos, se trata del accidente aéreo más grave desde el siniestro que se produjo en 1985 en el monte vizcaíno de Oitz y en el que perdieron la vida 148 personas. El aeropuerto ha decretado la emergencia y ha suspendido todos los despegues. Sólo se están produciendo aterrizajes en una zona alejada a la pista 36, en la que se ha registrado el siniestro.
Un total de 230 sanitarios se han desplazado al lugar del accidente, entre voluntarios y profesionales de SAMUR-Protección Civil, así como 170 policías municipales de Madrid y 70 bomberos del Ayuntamiento de Madrid. Asimismo, han llegado al lugar 20 vehículos de soporte vital avanzado, 25 unidades de soporte vital básico y 4 vehículos con material y equipamiento sanitario, informaron fuentes de Emergencias 112.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, encabezará mañana una concentración silenciosa de 5 minutos en recuerdo a las víctimas del avión de Spanair siniestrado en el aeropuerto de Barajas. Gallardón invitó a los madrileños a sumarse a este acto, que tendrá lugar mañana a las 12.00 horas en la plaza de Cibeles.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS