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Sociedad

21.08.08 -

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14.45 horas. Caos total. Las alarmas se disparan en Barajas tras el accidente del vuelo de Spanair con destino a Gran Canaria. En ese momento, los responsables del aeropuerto deciden activar la llamada 'restricción de tráfico', un operativo para gestionar la catástrofe. Hay que actuar con rapidez.
La primera decisión que se toma para atajar la crisis es disminuir la capacidad máxima de las llegadas al aeropuerto, medida que no sólo se lleva a cabo en situaciones de emergencia, sino también cuando hay congestión en el tráfico aéreo o las condiciones metereológicas son adversas. Barajas tiene una capacidad máxima de 45 aviones por hora en sus pistas, cifra que ayer se vio reducida a 20. Asimismo, de las cuatro pistas de las que consta la terminal -dos para despegar y otras dos de aterrizaje-, únicamente se cerró una: la del siniestro. Las otras tres estuvieron operativas el resto del día, una habilitada para las salidas y las otras dos para las llegadas.
A pesar del la gravedad de la situación, la terminal madrileña no interrumpió por completo el tráfico aéreo en toda la jornada, según informaron fuentes del aeropuerto a este periódico. Las salidas de Barajas se vieron paralizadas desde el momento del accidente hasta las 16.30 horas, cuando pudo abrirse una de las pistas para posibilitar los despegues. A partir de entonces, se restauró de nuevo el tráfico. Además, los controladores aéreos se vieron obligados a jugar con los tiempos de aterrizaje para no crear el caos.
Cancelaciones
Sin embargo, a las nueve de la noche la cola para los despegues, motivada porque sólo una de las pistas de salida estaba operativa, hizo sufrir a muchos viajeros las cancelaciones de sus vuelos. Estos aseguraban que no habían recibido información en toda la tarde, y el nerviosismo desembocó en enfrentamientos verbales entre los viajeros y trabajadores de la terminal.
Según datos administrados por el aeropuerto madrileño, al cierre de esta edición, de los 1.258 vuelos programados para el día de ayer, 934 ya eran viajes operados, lo que supone que ya han llegado a su destino.
Por su parte, los trayectos que partían de las terminales vascas a la capital española sufrieron retrasos de diversa importancia. A las 19.00 horas, de los once vuelos Madrid- Bilbao programados para ayer, siete ya habían llegado a su destino. Según fuentes del aeropuerto de Barajas, tan sólo dos registraron retrasos.
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