Los expertos trabajan a jornada completa para poner nombre a los 35 cadáveres del accidente del aeropuerto de Barajas que siguen sin identificar, pero la tarea no es sencilla. El estado de los cuerpos es «deplorable». Métodos como el análisis de la saliva o de los restos de la ropa que llevaban los pasajeros, muy eficaces en un primer momento, ya no sirven con los fallecidos aún por filiar y los expertos han tenido que recurrir a pruebas dentales. Consecuencia: el proceso avanza a cuentagotas.
La directora de Protección Civil, Pilar Gallego, y un responsable de la Policía Forense se reunieron ayer durante dos horas con el centenar de familiares alojados en el hotel Auditórium de Madrid para explicarles los motivos de la demora en la identificación de los cadáveres. Para los allegados, el anuncio ha sido un nuevo mazazo. Muchos llevan alojados en el establecimiento cercano al aeropuerto de Barajas desde el mismo día del accidente sin saber cuándo se podrán llevar los restos de sus seres queridos para darles sepultura o incinerarlos.
Los forenses cuentan ahora con la colaboración del equipo de identificación de catástrofes de la Guardia Civil para efectuar las pruebas odontológicas. Esta fórmula es muy dolorosa para las familias al verse en el trance de tener que solicitar a los dentistas que les remitan las fichas de sus parientes fallecidos para entregarlas en el cementerio de La Almudena, donde se desarrollan los trabajos identificativos. «No sé si voy a poder aguantar esto», comentaba compungido Vicente Fernández a la espera de que identifiquen los restos de su mujer y su hermana, muertas en el siniestro.
Entre los fallecidos sin identificar hay un menor adoptado del que no hay muestras de referencia con las que cotejar sus restos al desconocerse la identidad de su familia biológica. Fuentes policiales aventuran la posibilidad de que haya otras dos menores de origen guatemalteco adoptadas entre las víctimas y de las que tampoco se cuenta con material genético para comparar con las muestras de las dos adolescentes. «La víctimas extranjeras también serán difíciles de identificar», lamentaron los expertos que trabajan en el cementerio de La Almudena
El titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid, Javier Pérez, pasa la mayor parte del tiempo en las instalaciones del camposanto para agilizar la entrega de los cadáveres a sus familias y formalizar los trámites legales.
Entretanto, la investigación judicial continúa. El juez recibió ayer el informe de la Guardia Civil con las declaraciones de 39 testigos del accidente. Seis son supervivientes de la tragedia y quince empleados de la torre de control del aeropuerto. El magistrado también está a la espera de que la comisión de investigación remita a su juzgado el contenido de las cajas negras que se enviaron a Londres para su transcripción.
«Máxima rigurosidad»
El presidente del Gobierno aseguró ayer que el equipo de forenses trabaja «con la máxima rigurosidad y diligencia» en las identificaciones de las víctimas del accidente del avión de Spanair. José Luis Rodríguez Zapatero dijo ser consciente de que las familias de los fallecidos cuya identidad aún no se ha determinado atraviesan un momento «durísimo», pero reclamó «paciencia» para que los expertos concluyan su labor.
El presidente respondió así a las exigencias de «celeridad» planteadas por Mariano Rajoy para la identificación de las víctimas con un llamamiento a la mesura. «Con ser importante la diligencia en esos trámites -señaló-, es más relevante que todos los cadáveres tengan su nombre y apellido sin errores».
El jefe del Ejecutivo garantizó que los forenses desempeñan su labor con rigor y con la máxima celeridad posible. Subrayó además, en este sentido, que los profesionales que trabajan en la identificación de los cadáveres son «los primeros» interesados en que las familias reciban cuanto antes los restos de sus seres queridos.
1.225 incidentes aéreos
José Luis Rodríguez Zapatero también atendió el requerimiento del líder de la oposición para constituir en el Congreso una subcomisión de seguridad aérea en España. En este sentido, se declaró «abierto» a estudiar dicha posibilidad, aunque recordó que la comisión de investigación de accidentes aéreos, dependiente del Ministerio de Fomento, «ha resuelto de forma satisfactoria todos los siniestros que ha estudiado». La comisión ha investigado en los últimos siete años 1.225 incidentes aéreos, en los que fallecieron 387 personas y 212 resultaron heridas de gravedad.
Por otra parte, el Obispado de Canarias decidió a última hora de la tarde de ayer posponer el funeral por las víctimas naturales de la islas que se iba a celebrar el próximo sábado en la catedral de Santa Ana, en Las Palmas. Por el momento, según explicaron fuentes de la comisión encargada de organizar el oficio religioso, no se ha fijado una nueva fecha.
Los Príncipes de Asturias tenían previsto viajar ese mismo día hasta la capital canaria para asistir al funeral en representación de la Casa Real. Asimismo, el presidente del Gobierno ha decidido también posponer su desplazamiento al archipiélago tras la suspensión del oficio. José Luis Rodríguez Zapatero iba a volar mañana a Las Palmas para entrevistarse con las autoridades del Ejecutivo insular, así como con los alcaldes de poblaciones de las que eran oriundos algunos de los fallecidos.
El funeral que se iba a celebrar el próximo lunes en la catedral de La Almudena de Madrid también ha sido aplazado hasta el 11 de septiembre debido a la lentitud con que discurren los trabajos de identificación de las víctimas, según explicó el Arzobispado de la capital española. La ceremonia será oficiada por monseñor Antonio María Rouco Varela.