«Si no ha sido posible la fusión a tres, abordémosla a dos». Ésta es la idea básica que animó a mediados de julio a los presidentes de BBK y Kutxa, Xabier de Irala y Xabier Iturbe, respectivamente, a iniciar un proceso de reflexión, más tarde de negociaciones y en los últimos días de búsqueda de consensos para impulsar la integración inmediata de ambas entidades. El plan, según aseguran fuentes conocedoras de las conversaciones, «puede resolverse este mismo mes». La Vital quedaría al margen, al menos de momento, como consecuencia de la fuerte contestación que despierta en Álava una unión a tres bandas, congelada por el PSE hasta las próximas elecciones autonómicas de marzo en respuesta a la consulta de Ibarretxe y a la que se opone frontalmente el PP.
El consejo de administración de la Kutxa conoció ayer de forma oficial el proyecto y respaldó la iniciativa de su presidente. Los principales directivos de ambas entidades ya han sido informados de ella.
Respaldo político
El PNV y EA, que cuentan con mayoría en la representación política de las asambleas de ambas cajas, ya han dado su aprobación a la fusión. Para garantizar la aprobación en los órganos de gobierno de ellas, representantes de las dos formaciones nacionalistas mantuvieron en agosto varias reuniones con representantes sindicales. Tanto CC OO como ELA, aseguran las fuentes consultadas por EL CORREO, han transmitido su deseo de apoyar la integración, aunque han trasladado un «listado» de condiciones en materia laboral y de representatividad. Estas cuestiones, agregan los mismos medios, «serán objeto de negociación, pero no constituyen un problema serio».
La operación -añaden las mismas fuentes-, tan sólo tiene en estos momentos dos escollos que superar. El primero, el respaldo del Banco de España y del Ministerio de Economía, que se intuye está garantizado «si se aplican criterios técnicos». El otro, más 'doméstico', la composición de una mayoría suficiente -dos tercios, según los estatutos- en las asambleas de ambas cajas. Si, como parece probable, se confirma el visto bueno de CC OO, en la BBK ya existiría. En el de la Kutxa, junto a los votos de PNV, EA, y de ELA y Comisiones Obreras en su caso, dependerá de la posición final que adopten la plataforma Banatuz -ligada a la izquierda abertzale y «con los que ya se está negociando»- y grupos como EB y Aralar que también tienen representación.
No habrá cambios legales
El diseño elaborado por Iturbe e Irala prescinde de la necesidad de alcanzar un acuerdo con el PSE, que era inevitable en la fusión 'a tres'. Para ello, se ha trabajado en un esquema del que ha trascendido un rasgo fundamental: está basado en la actual Ley de Cajas del País Vasco, lo que concede a cada una de las instituciones fundadoras -los ayuntamientos de Bilbao y San Sebastián, así como las diputaciones de Vizcaya y de Guipúzcoa- una representación idéntica en los órganos de gobierno de la entidad resultante. El proyecto de unión a tres bandas y el principio de acuerdo que se llegó a alcanzar con el presidente de la Vital, el socialista Gregorio Rojo, en julio de 2005 -congelado tres meses después por el PSE- exigía un amplio consenso político ya que el proceso discurriría de forma paralela a una reforma de la ley en el Parlamento vasco.
La incorporación de la Caja Vital a la fusión, pese a todo, «permanecerá como una posibilidad. Ahora, si el PSE lo quiere; o en el futuro, si se dan las condiciones para ello», aseguraron ayer en el entorno de la BBK y la Kutxa.
Los socialistas, que han abortado varios intentos de integrar las tres entidades, mantienen una posición un tanto errática sobre la cuestión. Han justificado hasta ahora su oposición al proyecto en que, a su juicio, no se daban las «condiciones para una reflexión serena» tras el anuncio de una consulta soberanista por parte del lehendakari, Juan José Ibarretxe.
Esta misma semana, sin embargo, su secretario general, Patxi López, anticipaba ya que su partido se opondría también a una fusión en solitario entre BBK y Kutxa porque, en su opinión, «dejar a la Vital fuera supondría desvertebrar y desarticular el país».