Cuando habla del edificio de Rafael Moneo -el que será su nuevo centro de trabajo- en su rostro se refleja una mezcla de orgullo e ilusión. Nieves Taranco, directora de la biblioteca de la Universidad de Deusto, explica al visitante cada recoveco de la biblioteca, cada milímetro, y se le nota con ganas de culminar un traslado en el que ha invertido innumerables horas de trabajo. «Empezamos en enero». Pero el final está cerca.
-¿Cómo lleva la directora de la biblioteca todo este ajetreo?
-Muy bien. El traslado se está llevando con muchísimo orden, rigor, según lo previsto. Esto nos da una enorme satisfacción y seguridad. Estamos más relajados que en los periodos previos.
-Que fueron más complicados.
-Es más trabajoso. Es una época de mucho estudio, de examinar todo lo que teníamos en nuestros fondos, de saber las diferentes temáticas, organizar el destino de cada ejemplar...
-¿Cuándo arrancó el proceso?
-En enero. Aunque llevamos mentalizándonos mucho tiempo.
-Imagino que en esa fase han trabajo muchas personas.
-Claro. Hemos hecho un trabajo en equipo. Una parte física de, por ejemplo, mediciones de estanterías. Otra informática, porque todos los libros tienen un lugar en el catálogo. También colaboran las distintas salas de lectura y hay una persona que coordina todos los movimientos, que está pendiente de todo.
Cajas precintadas
-¿Qué precauciones se tomarán al transportar esos cerca de 60.000 libros que integran el fondo antiguo?
-La principal, que serán los últimos en trasladar. Es un transporte más riguroso, porque cada libro irá protegido en una caja. Y en el momento que ésta se cierra, se precinta y una persona controlará los libros. Es algo más cuidadoso, sin que eso signifique que ahora no lo sea. Es muy importante. Son libros muy valiosos.
-Y también será importante la seguridad una vez estén en el nuevo edificio. ¿Tienen miedo a un robo, como en la Biblioteca Nacional?
-Lógicamente todo lo que es el fondo de reserva, nuestro tesoro, lo tratamos con especialísimo cuidado. No quiere decir que no se consulte, que está para eso, pero tiene una normativa de uso muy específica. Pero no tenemos miedo a un robo, aunque a todos nos pueden pasar.
-Por cierto, ¿qué novedades se encontrará el usuario en el edificio de Moneo?
-Ofrece condiciones diferentes de uso. La colección está a mano. Aquí se han ido ocupando espacios. Además, los puntos de lectura son más confortables, más acogedores. El usuario es el protagonista. Hay otros espacios interesantes: salas para grupos, despachos de trabajo individual... Los libros son importantes, pero lo es más el usuario.
-¿Y cuándo abrirá sus puertas?
-Para mediados de octubre.