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Economía

ANÁLISIS

12.09.08 -

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C uando en septiembre de 2006 el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco decidió plantear ante la Corte de Luxemburgo la cuestión definitiva sobre la capacidad normativa de las diputaciones forales, fuimos muchos los que vimos en ella una operación de riesgo excesivo. Bueno, pues ahora resulta que, gracias a la iniciativa, el Concierto Económico ha recibido un respaldo definitivo en cuanto a su concepción teórica y es de esperar que, gracias a él, también lo reciba en cuanto a su aplicación práctica. Europa ha utilizado la analogía con la famosa sentencia de las Azores y eso nos salva 'la mayor'. Después, será el propio Tribunal Superior quien determine si, además de la autonomía normativa, existe también una autonomía real a la hora de recaudar y no se producen compensaciones bajo la mesa en donde se celebran las negociaciones del Cupo.
Así que debemos felicitar al Tribunal Superior vasco por su idea; luego, a todos los participantes por el buen desarrollo del proceso; y, por último, a todos nosotros por el resultado. Pero necesitamos extraer también un par lecciones importantes. La primera es que podemos acudir a Europa cuando tenemos 'caso' y disponemos de argumentos. (El que quiera puede aplicar también aquí la analogía). La segunda, que hemos garantizado la paz legislativa, pero no necesariamente el sosiego político. Tenemos derecho 'a mantener diferencias' en la fiscalidad, pero será imposible sostener nuestro sistema con 'cualquier tipo de diferencia'. La utilización de la capacidad normativa nos conduce inexorablemente hacia sistemas fiscales diferentes, pero es igualmente cierto que esas diferencias no pueden ser ilimitadas. Tenemos derecho a establecer un sistema fiscal que sea beneficioso y adecuado para nuestros intereses, pero también la obligación de no ser ni lesivo ni prepotente con el entorno.
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