Dónde están las declaraciones del presidente del Gobierno español aclarando que, cumpliendo con los compromisos pactados, va a impulsar el blindaje definitivo del Concierto Económico? ¿Dónde las de los diputados vascos (¡¡!!) en las Cortes españolas Ramón Jáuregui (PSE) e Ignacio Astarloa (PP) retractándose de su negativa a tramitar el blindaje en el Congreso de los Diputados? ¿Dónde los ecos de las peticiones de Patxi López y Antonio Basagoiti a sus compañeros de partido de las comunidades limítrofes exigiéndoles que paren ya sus ataques al régimen fiscal vasco y en contra del autogobierno de Euskadi?
Leo y releo la prensa de aquí y de allí y no encuentro estos titulares. Muchos son los que han salido a escena estos días para felicitarse de la estrategia seguida y de la importancia que tiene la sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de Luxemburgo. Pero no están todos los que tendrían que estar. Ni todos los comentarios que se debieran hacer. Será que lo vasco, si es para unir y respetar el marco legal y las decisiones de los jueces, no les interesa.
Pues a nosotros sí, y así lo hemos demostrado las instituciones vascas, (Gobierno, Juntas Generales y diputaciones) defendiendo, desde siempre, el Concierto Económico como una herramienta más de autogobierno. De autogobernarnos bien, gestionando con cautela nuestros recursos, de forma solidaria con el resto, y buscando siempre el bienestar de todos y todas. Sólo nos quedaría la lección pendiente de que los vascos, los primeros, conozcamos y defendamos el Concierto Económico, como herramienta básica para alcanzar nuestras metas diarias, utilizándolo para cubrir nuestras necesidades sociales y para impulsar nuestros proyectos económicos estratégicos del presente y de los años venideros. Conocerlo, para poder entender que las instituciones vascas gestionamos nuestros recursos buscando el mayor beneficio para la sociedad vasca, para Euskadi.
Día histórico. El 11 de septiembre pasará a la historia reciente de Euskadi como el día en que las potencialidades y el marco jurídico del Concierto Económico recibieron su mayor espaldarazo desde una de las más altas instancias de Europa. En nuestro lenguaje, conseguimos el blindaje europeo del Concierto.
Una brillante defensa jurídica de nuestros abogados, un gran trabajo de los equipos de la Hacienda Foral, muchas dosis de coordinación y de decisiones estratégicas, ingratas y no compartidas siempre, que nos han llevado a que hoy estemos en un escenario totalmente diferente al de diciembre de 2004, cuando el Tribunal Supremo sentenciaba contra nuestro Impuesto de Sociedades, laminando nuestro Concierto Económico, liquidando nuestro autogobierno y finiquitando la autonomía tributaria de los territorios vascos.
Pero hoy queremos dar un paso más. Y lo queremos rápido, para fortalecer la seguridad jurídica de nuestras normativas, y ganarnos la confianza de nuestras empresas y de nuestros ciudadanos. Sin trampas, sin intereses partidistas ni cálculos electorales. Simplemente, porque ya es hora de blindar el Concierto también internamente, para terminar con esa lista de recursos de quienes respetan el ordenamiento jurídico siempre que les guste, les beneficie a sus intereses o, denunciémoslo si es así, cuando atacar a lo vasco por insolidarios les dé buenos resultados en las urnas.
Hemos sabido esperar y aguantar el chaparrón de los recursos judiciales, pero ahora el tiempo corre a nuestro favor. Es el momento de que los partidos se pongan manos a la obra y defiendan conjuntamente aquella iniciativa que aprobó el Parlamento vasco con el voto de todos los partidos, a excepción de EHAK, solicitando el trámite del blindaje del Concierto también en el Estado español. Es hora de que los socialistas y populares voten en Madrid lo que votan en Euskadi, y que se apruebe el definitivo blindaje de las normas forales en el Congreso de los Diputados de Madrid, modificando las leyes orgánicas del Tribunal Constitucional y del Poder Judicial.
Es hora de que Zapatero y los partidos socialista y popular asuman que el Concierto Económico es un régimen legítimo en Euskadi, España y Europa, y que lo defiendan y respeten allá donde tienen alguna responsabilidad institucional.
Es, en definitiva, la hora del Concierto Económico Vasco. De su blindaje y de su encaje definitivo en el ordenamiento jurídico interno y europeo. Por el bien de todos, sin excepción.