La caja resultante de la fusión entre la BBK y la Kutxa, si fructifica el proceso de negociaciones en marcha, mantendría el actual equilibrio territorial en sus principales actuaciones financieras y en el desarrollo de su Obra Social. Fuentes conocedoras de los principios de acuerdo que ya han asumido ambas entidades apuntan que la institución que nacería de esa integración destinaría el 60% de sus inversiones a Vizcaya y el 40% restante a Guipúzcoa.
Este reparto, que representa aproximadamente el peso relativo de cada una de las dos cajas por separado, se llevaría también a la distribución del gasto para la Obra Social en ambos territorios. En este caso, indican los mismos medios, el 59% de los desembolsos se dedicaría a las actividades en Vizcaya y el 41% a Guipúzcoa. La BBK y la Kutxa reservaron el pasado año a este fin un total de 129 millones de euros, de los que 75 correspondieron a la Bilbao Bizkaia Kutxa y 54 a la caja guipuzcoana.
El modelo básico que han diseñado los presidente de ambas entidades, Xabier de Irala y Xabier Iturbe, pretende ser lo más sencillo posible y con escasos cambios sobre los equilibrios de poder actuales y la influencia territorial de cada caja. Como ya es conocido, en la representación institucional se ha optado por un modelo paritario, de acuerdo a lo dispuesto en la actual legislación. Esto es, una representación idéntica para las cuatro instituciones fundadoras: los ayuntamientos de San Sebastián y Bilbao, y las diputaciones forales de Vizcaya y Guipúzcoa.
Reparto de sedes
Como ya adelantó EL CORREO el pasado día 8, los responsables de la BBK y de la Kutxa han pactado un reparto de sedes sociales que permita mantener también un cierto equilibrio territorial. Así, Bilbao acogería la oficina central de la nueva caja de ahorros y San Sebastián puede albergar los 'cuarteles generales' de una sociedad que gestionaría las participaciones accionariales de la entidad, así como de la fundación encargada de pilotar la Obra Social. Esta distribución -apuntan fuentes conocedoras del proceso- no responde únicamente a un deseo de mantener actividades de dirección en ambos territorios, «sino también de garantizar que no se va a romper el actual flujo fiscal». Al parecer, ese modelo permite también que las haciendas forales de Vizcaya y Guipúzcoa mantengan un volumen de ingresos fiscales procedentes de la entidad fusionada similar al que aportan en la actualidad la BBK y la Kutxa a ambas diputaciones.
Por otra parte, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, reiteró ayer el respaldo de su partido a la integración que negocian las dos cajas, con la puerta abierta a la Vital alavesa, que rechaza de momento incorporarse al proyecto. Además, pidió que el protagonismo sea asumido por los órganos de gobierno de ambas entidades y que los partidos pasen a un segundo plano. «Abortar la fusión de las cajas, en este tipo de situaciones de crisis económica -declaró en una clara referencia a la postura del PSE-, no es el mejor ejemplo de aportación para el mejor bienestar de los vascos».
Por otra parte, todo parece indicar que los presidentes de ambas entidades quieren finalizar este mismo mes, si es posible, el proceso de negociaciones y la búsqueda de los apoyos suficientes para abordar la fusión. Las conversaciones con CC OO -los votos de este sindicato son determinantes en la asamblea de BBK y claves en la Kutxa- han sido intensas en los últimos días, aunque por el momento no existe un acuerdo definitivo. También está pendiente la búsqueda de apoyos adicionales para garantizar que la integración es aprobada en la asamblea de la caja guipuzcoana.