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Sociedad

PRESIDENTE DEL ADMINISTRADOR DE INFRAESTRUCTURAS FERROVIARIAS

El responsable de los trabajos de la 'Y' dice que «el pueblo vasco quiere la alta velocidad y nuestro compromiso es que llegue cuanto antes»

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Antonio González Marín (Málaga, 1948), preside Adif, el Administrador de las Infraestructuras Ferroviarias, una sociedad pública dependiente del Ministerio de Fomento. Viene a ser la entidad propietaria de las vías por las que circulan los trenes en España. Es también el organismo que ejecuta la línea de alta velocidad en Euskadi: de forma directa en Álava y Vizcaya y prestando apoyo al Gobierno vasco en Guipúzcoa, tal y como quedó redactado en el acuerdo sellado por el Ejecutivo vasco y el central en 2006, que cerró una etapa anterior de confrontación y dio el impulso definitivo al TAV. González Marín ha conocido de primera mano el éxito de las nuevas líneas de alta velocidad puestas en marcha en España, las de Valladolid, Málaga y, sobre todo, Barcelona. Y está convencido de que Euskadi también quiere subirse al carro. «El pueblo vasco quiere mayoritariamente el TAV. Quiere que se concrete en hechos y se va a a concretar, ya estamos en ello», afirma en su despacho del centro de Madrid, donde recibió a EL CORREO.
-Los vascos podrán montarse en el tren de alta velocidad en 2013, dicen las previsiones oficiales. ¿Será así?
-Le parecerá un tópico, pero trabajamos para que la línea se acabe con la máxima celeridad posible y no vamos a regatear esfuerzos para que así sea. Primero, porque queremos que los ciudadanos puedan disfrutar cuanto antes de una infraestructura tan básica e importante para el desarrollo económico del País Vasco. Y en segundo lugar, debemos avanzar lo más rápido posible porque trabajamos con recursos públicos: cuanto antes se puedan rentabilizar socialmente, tanto mejor. Por eso nuestro interés siempre es ponerla en explotación cuanto antes. Pero, respecto a su pregunta, no haría ninguna apuesta en relación con las fechas.
-En Álava y Vizcaya, casi toda la línea del TAV está en obras, pero el ramal guipuzcoano, que corresponde ejecutar al Gobierno vasco, va más retrasado. Sólo hay un pequeño tramo en obras (2,8 kilómetros en Ordizia) y aún varios en estudio informativo, la fase inicial del proceso. Si se mantiene este desfase, ¿podría circular el tren entre Vitoria y Bilbao mientras se trabaja en Guipúzcoa?
-Sí. En cuanto sea factible poner en servicio un tramo que tenga coherencia, que vaya de un lado a otro y comunique personas, se pondrá en marcha. Y eso no entorpecerá el desarrollo de los demás ramales. Pero sí mañana está terminada la vía entre Vitoria-Bilbao, eso se pondrá en operación aunque sigan las obras en Guipúzcoa. Es lo lógico.
-El retraso del tramo guipuzcoano empieza a suscitar críticas en Euskadi. ¿Qué balance hace de la colaboración con el Gobierno vasco? ¿Está respondiendo a las expectativas que se habían creado en Adif?
-Trabajamos de forma totalmente coordinada y la colaboración es muy estrecha. El órgano de coordinación en el que nos sentamos todos juntos trabaja con armonía perfecta porque las dos partes entendemos que es el trabajo común lo que permite avanzar. Según mis datos, el Gobierno vasco tiene previsto licitar nuevos tramos en estas fechas. Están haciendo la obra, a mi entender, en los ritmos en los que creo que pueden hacerla.
-La alta velocidad no sólo será para viajar entre las capitales vascas, sino que también conectará Euskadi con Madrid y Europa. ¿Qué previsión maneja para terminar el resto de la línea del Norte, la conexión Valladolid-Burgos-Vitoria?
-Avanzamos muy rápidamente. Hay 180 kilómetros de alta velocidad ya operativos, entre Madrid y Valladolid. Y estamos ya en obras y licitando tramos entre Valladolid y Venta de Baños. Los proyectos también están en un grado muy avanzado entre Venta de Baños, Burgos y Vitoria. De hecho, los presupuestos de 2009 reservan 10 millones de euros para proyectos de alta velocidad en Álava, pero no de la 'Y' vasca, sino de su conexión con Burgos.
-La lógica indica que se acabará antes la 'Y' que el tramo entre Valladolid y Vitoria, ¿no es así?
-Es cierto que el TAV en Euskadi va más avanzado.
-¿Están preocupados por los sabotajes contra las obras y contra las empresas constructoras de la alta velocidad en Euskadi?
-Estamos trabajando de forma muy intensa para generar seguridad en todo el entorno de las obras. Colaboramos con el Gobierno vasco para que sea el ámbito más seguro posible. Y también estamos colaborando muy estrechamente con las empresas en esta materia.
-¿Se han adoptado medidas de autoprotección ante posibles atentados?
-La situación es de alerta, lo que ha impuesto la formación de grupos de trabajo y la adopción de medidas de autoprotección y de seguridad.
Acoso terrorista
-Se han producido encuentros a alto nivel con los propietarios de las constructoras con tramos en la 'Y'. ¿Cuál ha sido el mensaje del Gobierno y de Adif a las empresas?
-Efectivamente, ha habido reuniones al más alto nivel y obviamente se les ha trasladado mensajes de tranquilidad y de pleno respaldo, de apoyo claro de todo el Gobierno en todos los sentidos, tanto a las propias compañías como al proyecto en sí. El Gobierno está convencido de que la línea se debe concluir cuanto antes para que los vascos puedan gozar de los beneficios de la alta velocidad. El apoyo del Gobierno es claro y se toman todas las medidas que debe, de todo orden, para que se avance.
-¿Teme que pueda haber empresas que arrojen la toalla ante la presión? Alguna pequeña subcontrata ya lo ha hecho.
-No creo que eso ocurra. Las empresas de este país están trabajando en Euskadi desde hace muchos años en obras públicas de todas las administraciones y son empresas serias, responsables y que conocen el entorno en el que trabajan y que creen en lo que hacen. Rotundamente, no tengo ese temor.
-¿Puede alguien albergar la esperanza de que se puede parar el proyecto, de que se puede vencer en la lucha contra el TAV?
-Mire, yo creo que hay un consenso generalizado acerca de la bondad de esta obra. Todo el sector productivo, las cámaras de comercio, colegios profesionales, organizaciones empresariales... tienen esa voluntad de que la obra avance y se concluya cuanto antes. Y es algo compartido por el Gobierno de Euskadi, por la práctica totalidad de los partidos políticos y, por tanto, hay un consenso muy amplio a favor de que la obra se lleve a cabo. Este Gobierno socialista ha hecho mucho por conseguir ese consenso. Y como el pueblo vasco lo quiere mayoritariamente, el TAV se va a concretar y se va a hacer.
-Parece paradójico, todas las provincias de España reclamando que llegue el AVE y en el País Vasco...
-No existe tal paradoja, porque también en Euskadi todo el mundo quiere el AVE. Bueno, al menos casi todo el mundo, porque habrá alguien que no, pero no hay paradoja. Mayoritariamente, el pueblo vasco quiere la alta velocidad porque sabe lo que significa y sabe que hace a los territorios más competitivos y les permite mejorar su economía y su vida. Le pongo un ejemplo. Las tres capitales vascas están haciendo una apuesta de transformación del tejido productivo y de fomento del turismo, que es ahora una fuente de riqueza enorme. La alta velocidad es muy importante en España en este sector. Y los vascos lo saben y por eso la inmensa mayoría quiere que llegue la alta velocidad.
-¿Se puede esperar que la conexión Bilbao-Madrid provoque una revolución en la forma de viajar tan importante como la que se ha visto con la llegada del AVE a Barcelona?
-Es una conexión que generará unos movimientos de viajeros extraordinarios. Es un enlace muy atractivo, porque van a quedar a una distancia muy corta de un núcleo emisor de turismo y ocio extraordinario como es la comunidad de Madrid, donde viven ya muchos millones de personas. Estoy convencido de que los mejores pronósticos de demanda que se puedan hacer serán fulminados rápidamente.
-España es un país ideal para la alta velocidad, dicen los expertos. Usted no representa a Renfe y por tanto es mero espectador en la pugna pero, ¿ganará el AVE la batalla al avión en los desplazamientos domésticos?
-El tren y el avión son modos complementarios y hay espacio para todos. Hemos visto que existe un trasvase de viajeros de un modo a otro, pero también se ha descubierto una demanda que no estaba siendo atendida por nadie. Es verdad que en unas distancias determinadas el AVE compite de forma formidable con el avión, pero el tren también ha generado su propia demanda. Se producen viajes que, de no existir el AVE, no se harían. Zaragoza está a una hora y quince minutos de Madrid. Y hay muchos madrileños que ahora cogen el AVE y se van el fin de semana. Es algo que no harían si no existiera la alta velocidad.
-Ustedes 'compiten' ahora con llegar a tiempo a Galicia y a Valencia, con gran bronca política en ambos casos.
-En Galicia, Adif sólo ejecuta un tramo, el Orense-Santiago, que pretendemos poner en servicio cuanto antes, como es lógico. Las obras van muy avanzadas, van al 75%. En Valencia, el compromiso del Gobierno es llegar en 2010.
-Los accesos a las capitales son siempre asuntos espinosos. En el País Vasco, Vitoria se decanta por soterrar el trazado, pero aún falta un acuerdo de financiación. ¿Cuándo se alcanzará?
-La solución técnica está estudiada, aceptada y resuelta por todas las partes. Y se está trabajando en la concreción de la financiación. De los 476 millones que tiene de coste la integración, Fomento ha asumido el 51%, luego lo vamos a liderar. El Ayuntamiento ya ha dicho que pondrá 60 millones de euros, pero falta por saber qué hará el Gobierno vasco y la Diputación de Álava.
-El Gobierno vasco ha prometido 80 millones. ¿Debería implicarse más?
-Los asuntos de financiación nunca son fáciles pero tratamos de que haya buen tono.
-En el caso de Bilbao, la alta velocidad llegará a la estación de Abando. ¿Está preparada?
-Igual que en el caso de Vitoria, el Ministerio de Fomento está trabajando de momento en la solución técnica. No cabe pronunciarse ahora sobre ella, por tanto, porque está sin definir.
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