Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Vizcaya

09.10.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Calma, calma. No es extraño que la construcción de una enorme torre metafórica entrañe sus complicaciones. Recuerden lo que le pasó a aquel grupo empresarial que recalificó unos terrenos en la llanura de Sinar para construir con adobe vanguardista un rascacielos que les proporcionase fama y plusvalías. El arquitecto era el exagerado y tiránico Nemrod, el premio Pritzker de la época, y su idea consistía en hacer una torre muy alta y llamarla Residencial Babel. Lamentablemente, su deseo chocó con las alturas, es decir, con el poder político y se fue al traste. No está muy claro lo que pasó, pero las instancias superiores vetaron el proyecto y de pronto los obreros comenzaron a hablar raro. Al final, la torre quedó en nada. Ocurrió después del Diluvio y antes de que estallase la burbuja inmobiliaria.
Las torres siempre son complejas, háganme caso. Ayer supimos que la mitad de la Torre Iberdrola estaba en venta y hoy nos enteramos de que Iberdrola va a ejercer su derecho de compra. Ante la posibilidad de que La Caixa se hiciese con el 50% del inmueble, la empresa eléctrica ha dado un golpe en la mesa: no están dispuestos a que un gallo financiero se instale en su chamizo simbólico. La compra de la totalidad del edificio por parte de Iberdrola pone sobre el alambre la construcción del hotel de cuatro estrellas que estaba previsto situar en los pisos inferiores del rascacielos. ¿Habrá hotel? Pese a que el poder de los mercaderes es grande, en este punto conviene volver la mirada con temor hacia el cielo. Lo hicimos ayer y las nubes se abrieron sobre el esqueleto de la Torre Iberdrola y escuchamos la voz de Azkuna, que es el que es. El alcalde dijo que ojo, que una cosa es que las empresas establezcan sus legítimas disputas y otra que se arroguen la facultad de rediseñar lo irrediseñable, de intervenir en el plan divino, perdón, en el plan urbanístico. La planificación es cosa del Ayuntamiento, recordó el alcalde. Y las nubes volvieron a cerrarse sobre Abandoibarra, cárdenas e imponentes, a la espera de próximas y sonoras tormentas.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
La circulación en Vizcaya, radares, consejos y cámaras de tráfico y calcula tu ruta para evitar caravanas
Te ofrecemos todos los eventos de cada día: teatro, conciertos, exposiciones...
Vocento
SarenetRSS